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3/11/2008

Nefasto y el gacetillero Valiente

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - No hay dudas de que Pablo es un valiente (al menos de apellido), aunque cegato de opinión.

Su monserga patriótica destilada en el artículo Aclaraciones necesarias para tontos globales, aparecida (¡dónde si no!), en Juventud Rebelde, así lo corrobora.

Émulo del sastrecillo valiente en su diminuta lucha contra el gigante de la desinformación que desde todos los rincones del mundo intenta manipular la realidad de Cuba, Pablo enfrenta, por medio de bolas rápidas, curvas en las esquinas, y rectas que alcanzan las 90 millas, un juego donde siempre el contrario pierde (en contra de su voluntad) por no presentación.

En la primera de sus aclaraciones alucinantes, el gacetillero valiente asegura que donde las especulaciones, los bretes y las maledicencias de los medios de prensa extranjeros garabatearon “calma” sobre la situación cubana, debió escribirse paz.

También señala, con papel importado, tinta china y ordenador castrado por la intranet, que nuestro espíritu no lo estremecen temores ni impaciencias, y hay seguridad en lo que se hace hoy y se hará mañana.

Y tiene toda la razón del mundo si abrimos el Diccionario Especial de Lingüística Aplicada Revolucionaria (DELIRA), en el concepto calma: pereza, indolencia (de parte de las autoridades). Dicho del mar: sin olas (oportunidad que aguarda la población).

Si nos atenemos a estas definiciones, nadie puede dudar que en Cuba exista calma.

En cuanto a la seguridad de lo que se hace hoy y se hará mañana, nada mejor que la expresión popular: “lo mismo con los mismo” del clásico DELIRA: recoger opiniones y echarlas al mar.

Por eso es que me impacta la valentía de Pablo, su análisis a fondo en el vaso de agua de la información filtrada con productos MIEDÓN, al alcance de cualquier cubano que tema intoxicarse con las impurezas de la prensa extranjera.

En otra de sus aclaraciones, el valiente Pablo argumenta con entereza y convicción: “No esperamos nada de afuera. No actuamos movidos por esperas y anhelos ajenos. No necesitamos asesores para decidir sobre nuestro destino”.

Y tiene razón, pues si hubiera llegado algo de afuera nos hubiéramos evitado las más de 1300 asambleas y reuniones realizadas en todos los sectores del país para charlar sobre las excelencias económicas de la nación, el elevado índice de bienestar social, el irrestricto cumplimiento de los derechos ciudadanos, la pobre tasa de prohibiciones que embargan al país, así como la excesiva construcción de viviendas, el excedente de productos alimentarios, la excelencia en el transporte, la educación y la salud, entre otras pequeñeces que nadie nos puede resolver.

En cuanto a que no actuamos movidos por esperas y anhelos ajenos, simplemente no actuamos bajo ninguna causa.

Pero en eso de los asesores sí se mostró adivino, clarividente, médium comin cacan (en esperanto cubano), pues los maestros bolos o soviéticos no nos dejaron ni dónde amarrar la chiva, y por poco logran que nos cayéramos a cohetazo limpio con los americanos. Gracias que viramos la tortilla y nos asesoraron, dieron rublos, balas y katiuskas para formar tiroteos liberadores por varios continentes.

En cuanto a la asesoría de los chinos, no hace falta, pues cualquiera maneja un ómnibus Yutong, vende croquetas con salsa de dragones y conduce locomotoras por donde no existen rieles y mucho menos vagones o productos que transportar.

Ya en su aclaración última (o excusado final), Pablo Valiente, desde su humildad a prueba de caldosa de comité, diploma por mejor recolector de materia prima, y condecoración de bronce (con jabita y champú) por cruzar el Orinoco en bicicleta, nos dice entre pucheros de indignación: disculpen los compatriotas que lean esto y lo encuentren ríspido. La tontería global lo merece.

No hay dudas que este Pablo (aunque no de Tarso), conoce bien los caminos para encontrar el bien, si no los de Damasco, al menos los sin obstáculos de la revolución.

2/21/2008

Nefasto y Las profecías de Noskagamus

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, febrero (www.cubanet.org) - Miguelito de Nostradamus fue un farsante. Si bien se realizó como buen curandero luego de pasar un curso con un babalawo de Guanabacoa en el año 1555, sus profecías recogidas en el libro Centurias astrológicas dejaron mucho que desear.

Escritas en cuartetos donde profetizaba la llegada de un caballo al poder en una Isla lejana, la existencia de Napoleón y el fin del mundo para el 3797 d. C., entre otras burradas. Sólo acertó al curar la peste que se mandaban el rey Enrique II y sus hijos, además de diez o quince flemones en las mejillas de Catalina de Médicis.

Sin embargo, y gracias a estas pequeñeces, Nostradamus fue considerado en su época un innovador por sus tratamientos a base de caldo de arroz para el acné juvenil, un bistec de hígado colocado en el pecho para curar el asma, y un cocimiento mezclado de refresco Tukola con cerelac y junquillo picante para provocar el aborto entre las cortesanas de Carlos IX de Francia.

Pero como la suerte es loca y a cualquiera le toca, él fue evaluado por la comisión del Ministerio Exclusivo de Augures y Oscuridades (MEAO) de Cuba, como profeta de nivel A.

Y eso me duele, porque a pesar de los tantos palos que nos da la vida, contamos en nuestra historia presente con unos profetas que les roncan las predicciones.

Hurguemos si no en los augurios y profecías de Infundio Noskagamus, un cubano-chipriota nacido en Puriales del Caujerí, allá en Guantánamo, aunque según chismes de pasillos y asambleas no es un individuo, sino una corporación S.A. integrada por varios tibores pensantes, casi al estilo Corín Tellado.

En su libro de profecías “Donde pongo el ojo nace el marabú” (escrito en cuartetas, que no cuartetos), Noskagamus demostró su certera visión sobre una Cuba revolucionaria.

Ya en la prodigiosa década de los 60, sus augurios y predicciones hicieron que los cubanos sacaran filo a sus cuchillos y acapararan cuanto cubo, vaso, tinaja, palangana o cualquier tipo de recipiente sirviera para almacenar la avalancha de bienes que nos vendrían por tubería.

Su primer gran augurio aseguraba que “en 1970 la Isla habrá de tener 5,000 expertos en la ganadería y alrededor de 8 millones de vacas y terneras que habrían de ser buenas productoras de leche.

Habrá tanta leche que se podrá llenar la bahía de La Habana.

Y se cumplió, pues transcurridos sólo algunos años, más de 5,000 expertos en la industria ganadera (hurto y sacrificio de ganado mayor) cumplen misiones en diferentes granjas carcelarias del país; se llegaron a sacrificar los 8 millones de vacas y terneras (quedan mil) para los turistas extranjeros, y si bien la bahía no se llenó de leche, se desbordó de residuos de petróleo, aguas albañales y ranas.

Otra de las predicciones de profundo impacto entre los pobladores de la Isla, fue la que decía “desecaremos la Ciénaga de Zapata y la convertiremos en tierra productiva”, y hasta la fecha nunca ha dejado de cultivarse el caimán, las jutías, los cocodrilos y el mangle para el carbón que hoy honra muchas cocinas cubanas.

Pero donde apretó en sus dones de profeta fue cuando aseguró: “La batalla de los huevos ha sido ganada. De ahora en adelante el pueblo podrá contar con sesenta millones de huevos cada mes”.

Esta profecía también se realizó, aunque la mayoría de los huevos marcharon al exilio.

No hay dudas de que la corporación Profecías S.A. está que corta, pues a quien le corresponde cada día jugar el rol de Infundio Noskagamus, da siempre en el blanco con sus predicciones.

Analicemos si no esta joyita profética que descuartiza sueños, crea pesadillas, provoca burlas y hace saltar de dolor y pena a quienes han tenido la suerte de leerla: “Estoy seguro que va a disminuir a cero la cifra de los cubanos que sueñan con irse al norte para vivir una vida feliz”.

¡Apretó la corpo Profecías S.A.! Se le descontroló el tibor a Noskagamus.

Pero nada, de amargas e incumplidas predicciones está empedrado el camino de las profecías para los cubanos, como bien señalara Infundio Noskagamus en su libro de revelaciones, “Donde pongo el ojo nace el marabú”.


Eso se los aseguro yo, Nefasto “El profeta”

12/21/2007

Nefasto y El Apocalipsis según San Eliades

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LEAD: Nunca se arrodilló ante Cristo, pero sí se ha pelado las rodillas
tras la imagen y las ideas del padrecito Marx.


LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - Nunca se arrodilló ante
Cristo, pero sí se ha pelado las rodillas tras la imagen y las ideas del
padrecito Marx.

El sermón de la montaña “Pan para todos” (a 80 gramos por persona)
bajado por los guerrilleros de la Sierra Maestra fue su primera comunión.
La fuerza de una fe que lo ha hecho subir como la espuma entre los
salmistas del nuevo testamento revolucionario.

Su apego e interpretación de los versículos de la Biblia de los
comunistas, “El Capital”, lo acercan a los dogmas de Eduardo Galeano, el
caperucito rojo que dejó abiertas las venas de América Latina.

Bastaría con adentrarse en su Categorización de usuarios durante su
permanencia como director de la Biblioteca Nacional José Martí
(extranjeros, profesionales, estudiantes de arte, y pueblo, en ese orden) para
comprender el alcance espiritual de sus proverbios.

Pero su ascensión al cielo cardenalicio del Comité Central llegó tras
la escritura del libro El Apocalipsis según San George.

Ahí fue donde mezcló lecciones del Budismo con el Talmud, la Teología
de la Liberación con el Corán, y la visión de los mormones con los
salmos salvajes del Capital.

Sin embargo, su apego a los dogmas revolucionarios no le impide ser un
catequista renovador, al menos, dentro de unos mandamientos más que
conocidos por los cubanos:

1-No envidiarás la fortuna de tus jefes revolucionarios
2-No matarás vaca alguna por mucho que lo desees
3-No criticarás nada si no tiene que ver con los americanos
4-No emigrarás sin dejarnos tus bienes y comprarnos en 150 dólares
el
permiso de salida
5-No robarás a menos que no sea en las arcas del gobierno
6-No soñarás con otro partido que no sea el comunista
7-No te bañarás con jabón si no pones la ropa a buen resguardo
8-No hablarás de cambio de gobierno, a menos que no sea el de otra

nación.

Basado en estos mandamientos, el salmista Eliades Acosta dio a conocer
una encíclica renovadora que bajo el nombre “Del Paraíso Perdido al
Paraíso Estancado”, navega por Internet repleta de seguidores, más
jubilosos (ante la posible salvación) que las parejas de animales apretados en
el Arca de Noé cuando el otro diluvio.

Para ello, y envuelto en una nube de aplausos, con cirros repetidores y
nimbos a la espera de quien suelta primero la lengua, San Eliades nos
convoca a ejercer la crítica en un momento en que “el país está
repensando sus estructuras” ¿represivas?, y “el propio partido está
repensando sus relaciones con la sociedad”, sin alterar la ecuación yo mando y
gozo (el partido) y tú obedeces y sufres (el pueblo)

Además, en su aleccionadora encíclica nos dice que “debe quedar atrás
esa práctica de silenciar los problemas” (con los precios del agro, la
falta de agua, los bajos salarios, la imposibilidad de viajar, de
oponerse al régimen, de expresarse) y gritar a toda voz que eso sucede por
culpa del bloqueo y las amenaza de invasión del gobierno norteamericano.

También nos alentó a reclamar una sociedad donde la economía funcione
(centralizada), donde los servicios funcionen (estatizados), donde los
cubanos no se sientan ciudadanos de menor categoría en su propio país
por esa bobería de no tener acceso a los sitios y prebendas que tienen
los extranjeros.

No hay dudas que esta encíclica dará mucho que hablar en Villa Maristas
y otros sitios exclusivos de la Policía Nacional Revolucionaria.

De seguro podemos contar con que quienes se animen a poner en práctica
esta teoría sólo permitida a los mandones, podrá disfrutar de los
servicios médicos gratuitos y de primer nivel, las altas casas de estudio,
los jardines de infancia y otras opciones que se ofertan en la red de
prisiones y campos de trabajo diseminados por todos los rincones de la
nación.

Así que embúllece, salte, grite, salga a la calle a exigir el
cumplimiento de estos mandamientos, pero encomiéndese a San Eliades, porque lo
que soy yo, no salgo de mi retiro espiritual aunque me decomisen la
vela.
Eso se los aseguro yo, Nefasto “El monaguillo”

11/02/2007

Nefasto en Havanamiami o Cubanezuela


Víctor Manuel Domínguez,
Sindical Press

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – Desde que Trucutú en La Roca secuestró a lomo de dinosaurio a la bella patagona, Chilladora del Espendrú Arenal, el ser humano siempre ha pensado en el anexionismo como solución a sus carencias.

No fue por gusto que Caín eliminó de un golpe de quijá en la quijá a su hermano Abel.

Cansado de que sus organopónicos y huertos intensivos no satisficieran la demanda en el mercado del Edén, Caín supo de mala tinta que en la parcela del paraíso donde vivía su hermano Abel no sólo había manzanas, sino también unos pozos negros de maná cuya explotación a parte de enriquecerlo revolucionarían al mundo. Y ahí mismo nació la idea del quijadicidio.

Acercándonos más a nuestro tiempo, después que España cediera Florida a los Estados Unidos en 1821, el sueño recurrente de Thomas Jefferson y John Quincy Adamas fue la anexión de cuanto territorio estuviera colocado a tiro de Winchester de su país, según revelaciones formuladas por el monje francés Julián Sorel en su libro “Si me pides la anexión te la doy”.

Y todavía hay más, porque de acuerdo con algunas notas del referido
estudioso y célibe trapense galo, ya Francisco de Miranda, conocido por “Pancho no cree en ná”, entre sus soldados tenía pensado que al
emanciparse de la corona española constituiría con los países liberados una federación.

Pero el plan del precursor de la independencia suramericana no era el de una federación cualquiera, como la de vendedores de juegos de yaquis al por mayor, de bullangueros de solar o de entradas al espectáculo artístico cultural Las ollas y el baile de las Taínas, que tanto abundan en Cuba.

Sería una federación gobernada por dos “incas”, que ejercerían el poder ejecutivo supremo, un “curaca” o administrador local por cada
provincia y un conjunto de “amautas” que legislaría en la Dieta o Parlamento Imperial.

Pero llegó la parca y los despertó durmiéndolos para siempre.

No obstante, el bichito de la anexión voluntaria o por la fuerza
mantiene a diazepán limpio a millones de habitantes en el universo, unos que rezan por el sí, y otros que afilan machetes preparan lanzas, ultiman los cañones y alzan parapetos y banderas por el no.

Entre los primeros existe un anexiolítico cubanoamericano que propuso un proyecto de anexión Havana-Miami, lo que en su nuevo idioma significa Havamiami.

Es decir, unir a los jugadores de dominó de Little Havana con los del solar La trompada feliz, así como unificar las aguas de Miami Beach con las de la playa El Chivo, incluida a partes iguales la venta de las bebidas Caguín guantanamera y güisqui escocés, y de Coca-Cola y Najita, respectivamente.

También propone unir las áreas de Walt Disney World con las del
zoológico de 26, así como los productos que comercializan las cadenas de tiendas Wal-Mart con las de Meridiano, y unir las aguas pantanosas de los Everglades con las de los baches cubanos, incluidos cocodrilos y Aedes Aegiptis.

No hay dudas de que a nuestro anexiolítico le ha quedado el seso
ardiendo, las tripas sonando y la lengua en un temblor de tanta inteligencia, amor e independencia que destila.

Por otra parte, están los que sueñan con una Cubanezuela como dejó bien claro Sorel en su libro “Si me pides la anexión te la doy”.

Estos no sólo piensan llenar de indios araucanos cuanto edificio e
institución se mantengan en pie o funcionando en la Isla, sino también en convertir un asere en pana, sustituir el tamal por arepa, las montañas en llanos y el guarapo en petróleo.

Sueñan, además, con crear el joropo-son, el tanguito-bembé, el
bambuco-salsa, y cuanta combinación les permita gobernar ambas naciones con una sola mano que destile petróleo y cañonazos.

Lo cubano quedaría en algo así como una cubanezolanía desde La Catira se sume a El Mambí, el alma llanera o El yerberito, y el Caballo Viejo cabalgue por las alturas de Simpson.

Pero como yo soy un masoquista de campeonato (y parodiando a Fernando Pessoa) les digo tanto a los que sueñan con Havamiami o Cubanezuela los siguientes versos:

Los ríos Miami y Orinoco son más bellos que los que pasan por mi aldea, pero los ríos Miami y Orinoco no son más bellos
que los que pasan por mi aldea, porque los ríos Miami y Orinoco no son los ríos que pasan por mi aldea.

Eso se los aseguro yo, Nefasto “El anexiofóbico”.

10/29/2007

Nefasto, los salarios y el multioficio


Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, octubre (www.cubanet.org) – Cuando el salario no alcanza
para vivir, nada mejor que un son, una guaracha o un bembé. No se puede olvidar que la vida en Cuba es un carnaval y las penas se van cantando.

Sin embargo, músicos considerados de alto pedigrí cultural por ser
parte de la nobleza rítmica que sacude al país como a una común maraca, dicen encontrarse heridos de sombras, perdidos en el platanal de Bartolo, y a punto de realizar una marcha de protesta desde La Habana hasta Santiago, a pie.

Sólo porque hace tres meses no se les abona el salario, quienes
integran el Cuarteto Principeño, de Camagüey, han decidido cambiar su nombre por el de Los cuatro esclaviños.

Y eso no es justo, pues si tomamos en cuenta que la dirección del Centro Provincial de la Música de Camagüey está obligada a cumplir el plan
técnico económico de la entidad a cualquier precio, nada más lógico que sacarlo del incumplimiento al pago de sus trabajadores.

Hay que estar conscientes de que si la patria y la guaracha están por encima de la familia, y el son y el bembé constituyen una parte
importante del escudo y espada de la nación, nada mejor para salvarnos en salud mental que trabajar sin obtener un salario imaginario, aunque el bulto se desborde en las manos.

Si de nada sirve, pues no alcanza, ¿para qué lo quieren? ¿Acaso están influenciados por el afán de acaparamiento? ¿Les gusta escuchar el sonido 500 cuando saben en realidad que se convierte en 20 que a su vez se transforma en tres libras de carne, dos de quimbombó, un litro de aceite, una frazada de piso, dos tubos de desodorante y un pantalón abandonado por un tigre tamil y comercializado en una trapishoping habanera?

Pero como todo en el socialismo tiene solución, les daré algunas fórmulas que les permitan sobrevivir aunque pasen seis años sin cobrar.

Y no se rían, no. Ni finjan ponerse molestos, que no es a través de
robo, pues no los concibo con los bolsillos llenos de servilletas o el estuche de los instrumentos rebosante de copas y cubiertos.

La solución está en el multioficio, que aunque no fue inventado por los cubanos, supera en pericia y diversidad a los iniciadores.

¿Qué cubano no conoce a un médico, una licenciada en inglés, un
economista, una filóloga o un ex militar que en sus ratos libres no actúe de payaso, traductora, vendedor de churro, cartomántica, santero o conductor de almendrón por cuenta propia?

¿Olvidaron que músicos tan insignes como Compay Segundo, Ibrahin Ferrer y Carlos Embale se convirtieron en soperos (músico ambulante), limpia botas y mendigos, respectivamente, hasta que un extranjero y la muerte los llevaron a la fama?

Hay que ser pragmáticos y honestos para detectar al marabú que nos
crecía dentro de los ojos. Valientes para reconocer que ni el salario ni la leche alcanzan. Idiotas para pensar que los atrasaos en el pago quedaron resueltos según palabras del Prieto Abel, ministro de Cultura, en su reunión con el sindicato del ramo.

Lo que deben hacer, y hacerlo ya, es poner en práctica el multioficio de acuerdo con las características del trabajo.

Si los envían a trabajar en un restaurante en moneda nacional, pueden sacarle provecho a lo siguiente:

-Dejan sin sábanas las camas de sus casas y alquílenlas como manteles. Lleven vasos de perga y sus cubos de agua para calmar la sed de los comensales.

-Consigan unas latas de cerveza o refresco para que sean usados como ceniceros en la unidad gastronómica.

-Como tampoco hay postre por culpa del bloqueo, pueden comerciar
coquitos prietos, matahambres, panochas, turrón de maní, merengues y dulce de papaya.

-Por último, pueden llevar un tibor esmaltado y alquilarlo a cada
comensal, pues sería un milagro que los baños no estén clausurados.

Como ven, en vez de cantar el Son de los Desesperados, es hora de que entonen la guaracha Los Reyes del Multioficio, y suenen un bembé de apaga y vámonos, porque los salarios están cumpliendo otras misiones hasta nuevo aviso.

Eso se los aseguro yo, Nefasto “El pagador”.

10/19/2007

Nefasto y los nietos del general Resoplez


Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) – La irrupción a todo galope en Madrid del coronel Elpidio Valdés y su heroico caballo Palmiche, ha llenado de zetas y de jotas el futuro de miles de cubanos. Los vivas y los hurras lanzados al paso del insurgente mambí y su escolta por la Puerta del Sol, son muestras de que la fabada y el potaje, las claves y las castañuelas, la gaita y el bongó, el euro y el cuc, se encuentran hermanados.

La integración es un hecho. Cuba-España, España-Cuba, son de un caldero las dos asas.Un responso en la catedral de Madrid, seis convenios económicos y culturales, más la real posibilidad de que miles de isleños se conviertan en cubano-españoles, bastan para enterrar bajo siete candados los alaridos y los tambores de guerra.

No se podía seguir con el rencor que dejó en las tropas españolas el ataque del coronel Valdés al cuartel de Jutía Dulce, si desde que nos aliamos a los peninsulares en Contra dólar y cañón, frente a los yanquis, éramos uno los nietos del mambí y los del general Resoplez.

Además, ya era hora de que los cubanos tiráramos un cabo a los españoles y les suministráramos una inyección de cubanos en su árbol genealógico, al adoptar las dos nacionalidades.

Fíjense si no hay diferencias, si nos confundimos tanto por la manera de hablar, sentarnos, comer, mentir, que se ha hecho cotidiano escuchar en La Mancha o Manatí diálogos como el siguiente.-¿Usted es española de Madrid? –le preguntaron a una turismulata que andaba en el séquito del coronel Valdés y Palmiche por la estación Atocha.-No, señor, soy española de Caimanera.-¿Y esa aldea dónde está ubicada? ¿En la zona roja de Navarra?-No, en la negra de churre de Guantánamo –contestó la joven con más acento y fervor que La Pasionaria.

Y así, día tras día, escuchamos diálogos del mismo corte, llenos de amor a la patria, de lucha por mantener la identidad, lo nuestro, en cada hogar cubano que busca en los archivos llenos de comején, en las gavetas, los techos, el piso y cualquier hueco de un juzgado municipal desde los polvorientos Remates de Guane (pasando por el de la 5ta. Avenida de Miramar) hasta los lodazales de Maisí, algo que los vincule a un abuelo español, o lo que es igual, al club “Los nietos del general Resoplez”.

Por eso no me extraña que hasta Elpidio Valdés y su carnal Palmiche les tiendan un ramo de marabú a los españoles.Y nadie ponga en dudas que por ayudar a los españoles a salir de su crítica realidad y darles un espaldarazo en sus intenciones de desarrollo, los perdonemos del todo y les permitamos ser parte de nuestra casta, que no es ñuelas, sino bongó.

¿Alguien puede dudar que en un gesto de hermanamiento Resoplez y Valdés jueguen al dominó o al tejo?¿Dudan de lo que andan diciendo por ahí, que la visita fue para unir en matrimonio al caballo Palmiche y la yegua andaluza La relinchos, y así tener retoñitos de un árbol genealógico bullanguero?Tal vez los españoles no sepan valorar lo que les caerá encima con tantos miles de cubanos queriendo tener ambas ciudadanía.

Ese privilegio nunca lo han tenido ni lo tendrán nuestros abuelos de África, Asia o América Latina (la de al sur del Río Bravo, por supuesto), por muchos lazos que nos aten y parientes que nos animen. El problema es que España es nuestra madre patria, ¿y quién niega o rechaza a una madre en apuros si no los desmadrados, o los huérfanos de corazón?Salvaremos a España llenándole sus calles y tablaos de hijos putativos y putañeros.

Y no dude si ve bajar por las escalerillas de un Iberia el feliz matrimonio de Palmiche y La Relinchos, secundados por Elpidio Valdés tocado con boina y armado de arcabuz, canjeados frente al Bazar Inglés por su machete y el sombrero mambí, a un nieto del general Resoples.


Eso se lo aseguro yo, Nefasto “El Manigüero”.

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