9/21/2011
¡QUÉ DIFERENCIA!
Abogado y periodista independiente
El ex gobernador Bill Richardson, enviado especial a países problemáticos de cuanto gobierno demócrata ha pasado por la Casa Blanca, acaba de marcharse de Cuba sin haber logrado no ya que el régimen de La Habana liberara al contratista Alan Gross, como muchos pensaron, sino ni siquiera que le permitiese verlo en la cárcel.
El fiasco ha dado motivo incluso a una caricatura de El Nuevo Herald, menos graciosa que de costumbre, pero que refleja la amarga realidad. El visitante, portando una maleta vacía, aprende que las autoridades cubanas no desean un mejoramiento de relaciones con Estados Unidos, lo cual el autor del chiste equipara a descubrir el agua tibia.
Por supuesto, no creo que el caricaturista tenga razón al suponer que un negociador tan avezado como Richardson esté ajeno a las preferencias políticas castristas. Me entrevisté con él años atrás, durante una visita anterior, y pude constatar no sólo su perfecto dominio del español, que aprendió de su mamá, sino también su agudeza y la amplia información con la que contaba.
Lo que ni él ni nadie previó es que, después que quienes pueden hacerlo lo invitaran a visitar La Habana, lo desairasen de modo tan cruel y absurdo. En ese contexto, resultó particularmente descortés la negativa a facilitarle la entrevista con Gross, en lo cual muchos observadores han creído ver una muestra de las contradicciones existentes en el seno del régimen castrista.
Se impone aquí una comparación con el caso de los cinco espías cubanos encarcelados en Estados Unidos, que hace unos días volvieron a las primeras planas al cumplirse trece años de su arresto. Y conste que, al hacer ese parangón, no estoy poniendo en plano de igualdad el caso del contratista norteamericano y el de esos cinco señores.
Gross se limitó a introducir por la aduana un equipo de comunicación satelital que pensaba obsequiar a sus correligionarios, el cual es de uso común en todo el mundo. Por esa tontería está cumpliendo quince años de prisión, lo que me ha hecho preguntarme cuál habría sido la pena si el objeto de su tráfico hubiese sido algún explosivo letal.
El caso de los cinco miembros de la Red Avispa es todo lo opuesto. Los propagandistas del castrismo y tontos útiles del mundo corean que sólo se infiltraron en grupos terroristas para evitar afectaciones a Cuba y a los mismos Estados Unidos, país al que —según afirman— no atacaron en absoluto. Tanto lo han repetido, que algunos tal vez crean que es verdad.
Pero quien tenga un conocimiento siquiera somero de su largo juicio, tendría que preguntarse: ¿Y que hacía uno de los agentes trabajando en una base militar? ¿Qué hay de la serie de mensajes cruzados con La Habana y que los criptólogos estadounidenses lograron descifrar?
¿Por qué en esas comunicaciones se preveían contraseñas especiales que debían ser pronunciadas por radio para evitar el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en caso de que algún agente de Cuba tuviese que viajar en ellas? Y aunque lo que sigue se descubrió después del juicio: ¿Qué hacía Ana Belén Montes informando a la Red todo lo que lograba averiguar en su trabajo del Pentágono!
Todas estas interrogantes son oportunas, pero lo fundamental es contrastar el tratamiento diferente otorgado por las autoridades carcelarias de Cuba y los Estados Unidos a sus respectivos reos, pese a las diferencias ya señaladas entre los actos de uno y otros: mientras Richardson tiene que irse con las manos vacías, Danny Glover, buen actor y pésimo político, acaba de ser premiado en La Habana.
Factor determinante de ese galardón ha sido la militancia del artista hollywoodense en pro del gobierno cubano y sus cinco espías. En un larguísimo y aburrido promo muy repetido por TeleSur, Glover narra su entrevista con el jefe de Los Cinco en una prisión californiana.
Nadie le impidió visitar a Gerardo Hernández, pese a que éste había hecho muchísimo más que pensar en regalar un equipo de comunicación, pues era jefe de una red de espionaje y participó en la preparación del derribo en aguas internacionales de dos avionetas desarmadas.
A Richardson, invitado a La Habana por las autoridades cubanas, ni siquiera le permitieron entrevistarse con su compatriota preso. ¡Qué diferencia!
La Habana, 16 de septiembre de 2011
8/29/2011
MEDIO MILENIO DE BARACOA
Abogado y periodista independiente
Atrás han quedado los festejos por el quinto centenario de la fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, Ciudad Primada de nuestra Patria. La ocasión es —pues— propicia para hacer algunas consideraciones sobre la celebración de ese acontecimiento de indudable importancia histórica nacional y continental.
Ha querido el destino que de la larga denominación que en su nacimiento se le dio a esa villa, haya caído en desuso —para ser recordada sólo en ocasiones solemnes— la alusión al santoral católico. Queda el nombre aborigen del sitio, que con la sonoridad característica de la toponimia arahuaca alude a la ubicación de la zona junto al mar.
La misma geografía del lugar, cuya cercanía a La Española determinó en un inicio que fuese seleccionado como asiento del gobierno de la Isla, ha mantenido después a la ciudad como una especie de bonsái, frenada en su desarrollo, sin alcanzar en siglos recientes categoría superior a la de cabecera de partido judicial.
No obstante, cuando la Iglesia Católica creó un obispado en la nueva provincia más oriental de nuestra Patria, no olvidó a nuestra Ciudad Primada, bautizándolo como Guantánamo-Baracoa. Algo parecido sucedió con el territorio sudoccidental de Oriente, donde, obviando la denominación coyuntural y transitoria de Granma, se empleó la de Bayamo-Manzanillo.
El mismo aislamiento en que han vivido los baracoenses los ha dotado de características muy propias, pues, sin perder su cubanía, las peculiaridades de ese tipo humano, que incluye la presencia de sangre indígena diluida, los hacen muy atrayentes para los nacionales y extranjeros que han tenido la dicha de visitar la acogedora ciudad.
Los festejos por la efeméride estuvieron muy por debajo de su innegable importancia. No hay que olvidar que esa fecha histórica expresa de modo condensado la verdadera presencia en la Isla del elemento español, que no sólo nos dejó su cultura y su idioma sin fronteras, sino que también es uno de los dos componentes fundamentales de la sangre del cubano.
El concierto ofrecido, basado en las actuaciones de lugareños, resultó francamente lamentable. Aunque el evento tenía importancia nacional, el acto solemne estuvo a cargo de la Asamblea Municipal, pues ni siquiera la de nivel provincial se dignó constituirse para la ocasión. El presidente Raúl Castro no tuvo a bien asistir, y ni siquiera envió a su segundo en todo, el doctor Machado Ventura.
Esta indolencia contrasta notoriamente con la atención muchísimo mayor que se presta a otros aniversarios (aunque no sean cerrados) de sucesos vinculados con la actividad subversiva antibatistiana y la trepa al poder de los actuales gobernantes, o la creación de las falsas ONGs cubanas, como la de la UNEAC, celebrada hace unas horas.
Mención aparte merece el discurso pronunciado por el historiador de La Habana, doctor Eusebio Leal, quien, con la locuacidad que lo caracteriza, peroró con elocuencia sobre el acontecimiento, haciendo incluso alusiones a la Santa Cruz de la Parra, el hallazgo de la Virgen de la Caridad y la homilía pronunciada por el obispo, todo ello entre aplausos de la concurrencia comunista. ¡Curiosa evolución de los “ateos científicos” de antaño!
En resumen, nos queda un regusto amargo por la pobreza de la conmemoración. Mucho más merecían los baracoenses; mucho más merecíamos todos los cubanos. Es una lástima que la celebración haya correspondido al actual régimen totalitario de corte estalinista; estoy seguro de que, en la república democrática, las fiestas por tan magno acontecimiento se habrían guardado como Dios manda.
La Habana, 22 de agosto de 2011
8/25/2011
EL ESPEJO DE GADDAFI
En medio de las cavilaciones por los destinos de Cuba que produce la escalada represiva desatada en días recientes por el régimen totalitario contra la disidencia pacífica, recibimos el inmenso alegrón de la entrada de las tropas del opositor Consejo Nacional de Transición en la ciudad de Trípoli, capital de Libia.
Aunque subsisten algunos focos de resistencia de partidarios del derrocado tirano Muammar El Gaddafi, los libios demuestran ruidosamente su regocijo en calles y plazas, y enarbolan con orgullo la abigarrada bandera histórica del país, mientras los lienzos verdes impuestos por el sátrapa depuesto encuentran otros destinos en los latones de basura o en manos de sastres y costureras.
A pesar de las grandes diferencias culturales, son más los puntos de coincidencia entre la Libia de hoy y el Panamá de fines de la década de los ochenta. También en el fraterno país istmeño imperaba un dictador corrupto que pugnaba por esconder sus crímenes y tropelías tras la hojita de parra de un demagógico discurso patriotero.
Si Noriega confió en los Machos del Monte y otros paramilitares que —supuestamente— defenderían su régimen a sangre y fuego, el alocado sátrapa libio formuló planes demenciales de poner sobre las armas a tres millones de seguidores (¡la mitad de la población en un país con gran número de niños, y dividido, para colmo!)
Aunque en los momentos actuales se desconoce el paradero del coronel fugitivo, que plantea que su huída es, supuestamente, “un movimiento estratégico”, no hace falta mucha imaginación para suponer que, felizmente, en un plazo prudencial será capturado y, si acontecimientos imprevistos no determinan otra cosa, sometido a juicio en la Corte Penal Internacional, que lo reclama por delitos gravísimos.
Me atrevo a asegurar que su destino se asemejará al del general panameño de rostro accidentado. Desde su derrocamiento, Noriega se ha paseado sin penas ni glorias por cárceles de diversos países, pagando sus muchos crímenes, y nadie —ni siquiera alguno de los que en determinado momento quisieron presentarlo como adalid del antiimperialismo— se digna recordarlo.
Un aspecto a destacar en el actual proceso de Libia es la actuación de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, que, amparados en la oportuna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, han demostrado admirable firmeza en la realización de los ataques aéreos que impidieron que el déspota de Trípoli siguiera adelante con los monstruosos planes genocidas que había comenzado a ejecutar.
Mientras el pueblo libio celebra, el progresío internacional se arremolina. El presidente Hugo Chávez, a millas de la realidad, afirma que sólo reconoce al gobierno de Gaddafi. Su portavoz oficioso Walter Martínez, sin hacerse de rogar, le sigue la corriente con desenfado, hablando sobre las supuestas simpatías que inspira el derrocado coronel.
En el colmo de la falta de objetividad, el tuerto zurdo de TeleSur sigue empleando la frase “Armata Brancaleone”, extraída de una comedia italiana de hace varias décadas, para tratar de ridiculizar a las tropas insurgentes, comparándolas con un ejército de relajo… ¡y lo hace cuando acaban de ajustarle las cuentas a los fanáticos y mercenarios de su admirado Gaddafi!
Los acontecimientos marchan muy bien en Libia. Aunque el Granma del miércoles habla de “confusión y saqueo”, ante el país norafricano se abren amplias posibilidades de desarrollo pacífico, prosperidad y respeto a los derechos humanos, junto al establecimiento de un régimen democrático que, por suerte, no tendrá que enfrentar problemas confesionales como los que padece Irak.
No resulta descabellado suponer que la comunidad internacional tampoco tolerará por mucho tiempo más las masacres espantosas que El Assad II manda a perpetrar en la martirizada Siria. El mismo miniperiódico de la abuelita, al informar sobre la condena a su régimen aprobada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, habla de una “politizada resolución”.
Decididamente, los demás tiranos harían bien en mirarse en el espejo de Muammar El Gaddafi. Ellos tienen todos los motivos del mundo para estar preocupados.
La Habana, 24 de agosto de 2011
René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
12/08/2010
LOS SUCESOS DE COREA
Abogado y periodista independiente
La paz pende nuevamente de un hilo como consecuencia de la hostilidad entre ambas partes de Corea. Las maniobras militares conjuntas, con la participación de fuerzas de los Estados Unidos, se suceden en los mares adyacentes a la controvertida península, mientras que los norcoreanos han ocasionado víctimas fatales a sus adversarios en más de una ocasión.
Aunque durante años la propaganda comunista se desgañitó hablando de “la agresión imperialista contra la República Popular Democrática de Corea”, ahora existe un consenso bastante generalizado: quien desencadenó el terrible conflicto fue el tirano de Pyongyang. Recuerdo haber leído sobre el particular en Novedades de Moscú durante la era de la perestroika.
El semanario soviético, que en tiempos de Gorbachov se convirtió en el más codiciado de los medios de prensa vendidos en Cuba, informó sobre un encuentro de especialistas en cuestiones militares celebrado en la ciudad de Moscú, el cual arribó a conclusiones inesperadas, por decir lo menos.
Como se sabe, la capital del Sur cayó en manos de los norteños pocos días después del inicio del conflicto. La versión comunista era que “sus aguerridas tropas habían logrado detener la agresión desencadenada por el imperialismo yanqui y sus títeres”, y acto seguido habían desatado una contraofensiva fulminante que condujo a la toma de Seúl primero, y semanas más tarde les permitió arrinconar a las tropas aliadas en los accesos a Pusán, en el extremo sur de la península.
El consenso de los estrategas reunidos en la capital rusa era sencillo: Lo planteado por el tirano Kim Il Sung y sus plumíferos era sencillamente inverosímil. Desde el punto de vista técnico, no es posible que un ejército atacado neutralice una ofensiva enemiga y pase al contraataque con esa pasmosa rapidez. La conclusión: fue Corea del Norte la que desató la agresión e inició la terrible guerra.
Después, se produjo el histórico desembarco de las fuerzas de las Naciones Unidas conducidas por el general Mac Arthur a la altura de Seúl, operación que amenazó con cortar las líneas de suministros y envolver en territorio hostil a las tropas comunistas del “Invencible Mariscal de Acero”. Estas, en su veloz retirada, quedaron arrinconadas contra el río Yalú, en la frontera con China. Intervinieron entonces los “voluntarios” del coloso asiático, que rechazaron a las fuerzas de la coalición democrática hasta el paralelo 38, donde se estabilizó el frente hasta el fin de la guerra, en 1953.
Vemos ahora que la historia se repite. La prensa de izquierdas insiste en las críticas a las constantes maniobras aeronavales que hacen las fuerzas de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, pero se olvidan de recordar un hecho cierto: los únicos muertos, hasta ahora, han sido precisamente los sufridos por esa parte del conflicto.
Mientras los aliados se han limitado a exhibir sus poderosos músculos de su lado de la línea de demarcación, los seguidores de Kim Jong Il han ocasionado bajas a los surcoreanos en dos oportunidades: primero, con el hundimiento de la corbeta Cheonan; después, con el bombardeo a la isla de Yeongyang.
Mientras el diminuto monarca comunista, que heredó la corona de su padre y se apresta a traspasarla a su hijo, juega con fuego, el sufrido pueblo que gime bajo su férula continúa padeciendo todo género de calamidades. Sus compatriotas de la zona sur, mientras tanto, disfrutan de un régimen democrático y una prosperidad envidiable. ¡Excelente ejemplo de lo que significa el comunismo para los países que lo sufren!
La Habana, 6 de diciembre de 2010.
10/18/2010
NOTICIAS DEL ALBA

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Durante la última semana, la prensa nos ha brindado informaciones sobre sucesos en varios países del ALBA, la alianza de los regímenes de extrema izquierda en Nuestra América.
Lo más llamativo fue la insubordinación de unos policías ecuatorianos, cuyos ánimos fueron exacerbados por el presidente Correa, que en lugar de invitar a palacio a una delegación de los descontentos, optó por aparecerse ante la masa de éstos.
El aspecto más debatido y publicitado de ese diferendo fue el desafío hecho por el mandatario desde una ventana del Hospital de la Policía, retando a los agentes insubordinados a que lo mataran.
Esa bravata, más digna de un personaje bufo como Cheo Malanga que de un Jefe de Estado, es un ejemplo difícilmente superable de actuación para la galería. El gesto zafio de zafarse la corbata y abrirse la camisa, instigando a cometer un magnicidio del que él mismo sería la víctima, es digno de figurar en una antología.
Si los policías reclamantes hubieran estado haciendo uso de sus armas, entonces sólo podríamos alabar la osadía del presidente; pero como los insubordinados se limitaron a expresar de manera ruidosa y descortés su desacuerdo con la medida gubernamental, y lanzarle un poco de agua al orador, el desplante de éste no pasó de ser una payasada.
Como no podía ser de otro modo, el presidente Hugo Chávez no dejó pasar la oportunidad de acusar a los Estados Unidos como instigador de lo que llamó “intentona golpista”. Esta denominación es excesiva, dado el carácter sectorial de las reclamaciones policiales. En cuanto a la supuesta participación del país norteño, el mismo Correa se ha encargado de desvirtuar ese planteamiento infundado.
En la propia Venezuela, en el plano interno, se destaca, tras las recientes elecciones congresionales, el anuncio del teniente coronel de Barinas sobre la próxima creación de un Polo Patriótico integrado por las organizaciones políticas y sociales que respaldan el llamado “proceso bolivariano”.
Este propósito resulta más llamativo si tenemos en cuenta que, meses atrás, el propio Chávez condenó la existencia de diversas agrupaciones pro-gobiernistas, e intimó a todos sus seguidores a fundirse en el Partido Socialista Unido de Venezuela. Muchos cedieron ante esa coacción del gran repartidor de cargos, postulaciones y prebendas.
Pero es de suponer que buena parte de los que en contra de su voluntad actuaron así con el único fin de asegurarse la nominación y posterior elección, tengan previsto abandonar esas filas para engrosar las de su propio partido. En ese contexto, podemos suponer que Chávez, al lanzar la idea del Polo Patriótico inmediatamente después de los comicios, está curándose en salud.
Por su parte, en Cuba se destaca la reciente institución del “Día de las víctimas del terrorismo de Estado”, para conmemorar un aniversario más del sabotaje al avión en Barbados. Esa declaración, evidentemente dirigida contra el vecino del Norte, resulta tanto más infundada cuanto que no existen pruebas de la participación de este país en el cruel atentado.
Mi hermano de causa Félix Antonio Bonne Carcassés me comentaba que, tratándose de Cuba, ciertamente sería mucho más acertado escoger para esa recordación el 13 de julio, aniversario del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, suceso en el que murieron decenas de personas, y que sin lugar dudas sí fue ejecutado por órdenes de un gobierno: el de La Habana.
La Habana, 13 de octubre de 2010.
10/13/2010
BOXEO Y ELECCIONES

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Recuerdo una antigua pelea entre boxeadores de Cuba y Estados Unidos. Nuestro compatriota apabullaba al norteño. El comentarista deportivo criollo estaba exultante: Lo más llamativo no era la victoria del antillano, que parecía inevitable, sino su carácter abrumador. Era una pateadura.
Pero he aquí que, inesperadamente, el estadounidense acertó un puñetazo que anestesió al cubano. La fulminante victoria por nocao del que iba perdiendo por la clásica milla se hizo realidad. El locutor comunista se desalmidonó velozmente, y sólo atinó a hacer una observación mezquina: “Fue un golpe de suerte”.
Pero, ¿imaginan ustedes cuál habría sido la reacción del comentarista si las cosas hubieran sucedido al revés? ¿Alguien duda del alud de patriotería, alusiones a la “invencible Revolución” y guapería barata que habría caído sobre los espectadores del combate!
He recordado este antiguo sucedido a raíz de las recientes elecciones parlamentarias venezolanas, que la propaganda comunista presenta ahora como una gran victoria del partido de Chávez, pese a no haberse acercado éste al objetivo anunciado de alcanzar los dos tercios de los miembros del Congreso.
Horas antes de la votación, Fidel Castro publicó unas “reflexiones” de título sugerente: “Si yo fuera venezolano”. En ellas, ratificando sus conocidas simpatías por el régimen “bolivariano”, el Número Uno de la Isla afirma que, de ostentar esa nacionalidad, él “lucharía hasta lo imposible para convertir el 26 de septiembre en una gran victoria”.
Hugo Chávez quedó encantado. En su programa televisivo “Aló, Presidente” mencionó con arrobamiento la salida castrista. No escatimó el saludo militar, ni los epítetos obsecuentes dirigidos al antiguo Máximo Líder de La Habana.
Y aquí vale la pena recordar la vieja anécdota deportiva: ¿Se imaginan ustedes cuál habría sido la reacción del teniente coronel de Barinas si la ocurrencia la hubiera tenido el Presidente de los Estados Unidos!
Porque hay que decir que los repudios indignados de los líderes del “socialismo del Siglo XXI” ante el menor atisbo de injerencia extranjera sólo se producen cuando la supuesta intromisión favorece a sus opositores o si proviene de países que les resultan antipáticos.
En esto, los dirigentes de la izquierda carnívora aplican el refrán: Haz lo que digo y no lo que hago. Por ejemplo, el propio Hugo Chávez, que se muestra tan sensible ante la menor crítica foránea a su régimen autoritario, corrupto e ineficiente, ha calificado de “infamia” las medidas adoptadas contra la senadora colombiana Piedad Córdoba.
Por supuesto, no hubo reacciones de ese tipo cuando los cuestionados eran los políticos que tenían relaciones con las derechistas fuerzas de autodefensa, pero la parlamentaria de izquierdas sí merece la airada intervención del presidente venezolano, pese a sus evidentes vínculos con la narco-guerrilla de las FARC.
De todos modos, debemos sentirnos optimistas porque este grupo terrorista anda ahora de capa caída, tras el aniquilamiento del “Mono Jojoy” y sus secuaces. Me atrevo a augurar que, ante los golpes demoledores que han sufrido bajo Uribe primero y Santos ahora, los subversivos que secuestran, asesinan y trafican con cocaína en nombre del marxismo-leninismo se mostrarán muchísimo más proclives a deponer las armas.
La Habana, 29 de septiembre de 2010
6/10/2010
CARTA ABIERTA A CUBANET
La Habana, 9 de junio de 2010
Colegas de Cubanet:
Redacto estas líneas para referirme a mi artículo “El posible éxito de todos”, que ustedes publicaron en días pasados, así como al que escribió el señor Lázaro González Valdés con el título de “Ya no hay trompetas de Jericó”.
En ese trabajo, el citado señor, tras una alusión a “las trompetas del triunfalismo” y una cita de Maquiavelo cuyo sentido no logro desentrañar, menciona mi nombre. (De hecho, lo hace seis veces en su trabajo, por lo que tengo sobrados motivos para afirmar que este último está consagrado a mi persona.)
González Valdés parte de una premisa falsa, que es la versión sobre mis planteamientos que él mismo fabricó y que da de inicio (versión que después él se dedica a “rebatir” a lo largo de todo su escrito). Según esa adulteración, yo —supuestamente— hice comentarios muy elogiosos sobre ese verdadero parto de los montes que es “el traslado de seis presos de conciencia a cárceles cercanas a su domicilio”.
Esto —desde luego— es una tergiversación de lo que yo escribí, y a ustedes les consta perfectamente: No soy adivino ni babalawo, de modo que no puedo predecir el futuro. Si mi artículo se los remití el 25 de mayo, ¿entonces como iba yo a referirme en él a un hecho (el traslado de esos seis presos) que tuvo lugar días más tarde!
Como es obvio, si ustedes tardaron una semana en publicar “El posible éxito de todos”, la responsabilidad —naturalmente— no es mía.
El carácter evidente de la manipulación queda claro incluso para cualquiera que desconozca ese detalle de las fechas, pero que se tome la molestia de leer mi artículo no con el propósito preconcebido de atacarme, sino con el simple objetivo de enterarse de cómo pienso. Quien haya obrado así, habrá observado fácilmente que en mi trabajo califico como “medida inaugural anunciada” los “traslados de presos políticos enfermos hacia los hospitales” (pues era de eso que se hablaba cuando yo escribía).
Como ven, no hay allí ni una palabra sobre las supuestas bondades extremas del traslado de seis presos de una prisión a otra, que es lo que el señor González, después de poner tramposamente esa falsa afirmación en mi boca, se dedica a impugnar con extremado vigor.
Otro ejemplo claro de manipulación es la cita que hace el referido señor de la frase “pasos, que comienzan a ser ya algo distinto”. Creo que, para quien lea mi trabajo sin ánimo tergiversador, quedará claro que no sólo no me estoy refiriendo al “traslado de seis presos de conciencia a cárceles cercanas a su domicilio” (de lo cual —como ya dije— yo no podía escribir1 , porque esto aún no había sucedido), sino tampoco a los traslados de los enfermos “hacia los hospitales” (paso que, aunque positivo, representaría bastante poco, y al cual sólo doy la categoría de “medida inaugural anunciada”).
Lo “nuevo”, en este caso, es —de entrada— el hecho de que el gobierno cubano se haya sentado a dialogar, de igual a igual, con los jerarcas de una institución que, aunque el señor González piense otra cosa, y aunque la policía política haya logrado penetrarla —como todo o casi todo en Cuba— sí es independiente y tiene una agenda distinta a la de los comunistas.
Los restantes extravíos del artículo de marras se inspiran en esos pecados originales, aunque no han faltado otras manipulaciones que han contribuido al mismo fin. González Valdés —en el resto de su trabajo— se ha dedicado a reproducir —para acto seguido “rebatir”— las frases mías que le han convenido, sacadas de su contexto.
Ese método me recuerda al de otras personas que conocemos bien.
A contrariu sensu, si afirmo (como ciertamente lo hago en mi artículo, a cuyo texto me remito) que “a los presos políticos, a las dignas Damas de Blanco”, a “Orlando Zapata y Guillermo Fariñas” les corresponde el “rol principal” en la postura asumida ahora por el régimen, ¡por supuesto que Lázaro González no mencionará ese “detalle”! ¿Para qué, si es más fácil dedicarse a refutar la versión que él mismo creó sobre algo que yo no dije!
Acerca de las otras afirmaciones que hace el referido señor, no tengo por qué extenderme. Por supuesto que él tiene derecho a tener las opiniones que desee y a expresárselas a quienes consideren útil conocerlas. Si él estima que la Iglesia Católica no es una entidad independiente; o si cree que, de producirse excarcelaciones de los presos políticos más enfermos, ello no será un éxito de Cuba, ése es su problema. Repito que tiene derecho a decir lo que se le ocurra.
A lo que sí no tiene derecho (y es lo que impugno) es a tergiversar el pensamiento de otra persona con el objetivo de hacerla objeto de ataques infundados.
Por otra parte, si él —como afirma en su carta— de verdad considera que “al régimen le hace falta urgentemente mejorar su imagen, para lo cual necesita terminar con las marchas de mujeres por la libertad de los presos políticos”, entonces sólo puedo recordar el refrán: Para ese viaje no hacían falta tantas alforjas, porque —en esencia— pienso lo mismo.
Una observación final: Desde ahora advierto que no es mi propósito enzarzarme en un debate que reconozco que sería estéril. A fuer de sincero debo decir que tengo cosas más importantes que hacer. Si he escrito estas líneas es no tanto porque el señor González haya escrito ese artículo, sino porque un órgano prestigioso como Cubanet, del que siempre confié que mantendría a ultranza los principios de la ética periodística, ha tenido a bien publicarlo.
Como Cubanet, basándose en los meses de prisión que cumplió ese señor, ha considerado pertinente reconocerle el título de “ex prisionero de conciencia” (al cual —sin dudas— él tiene derecho), título que no ha reconocido expresamente a otros muchos colaboradores habituales (entre ellos yo como uno más), firmo esta carta en la forma que habitualmente lo hago (y que Cubanet ha preferido omitir sistemáticamente), y además hago alusión a aquella condición, que no suelo enarbolar y que me he ganado con años y por partida doble, y esto sin trabajar como listero ni como otra cosa y sin recibir pases semanales.
Atentamente,
René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Ex prisionero de conciencia
6/07/2010
EL POSIBLE ÉXITO DE TODOS

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
En los últimos tiempos, la opinión pública y la prensa han prestado gran atención al papel desempeñado por la Iglesia Católica Cubana como interlocutora del gobierno comunista.
Esto comenzó al anunciarse el permiso de las autoridades para los desfiles dominicales de las Damas de Blanco, y aumentó tras la prolongada entrevista del pasado miércoles 19 entre los jefes de ambas entidades, el cardenal Jaime Ortega y el general Raúl Castro.
Los comentarios han subido ahora en tono e intensidad, a raíz de adoptarse lo que parecen ser los pasos iniciales para dar cumplimiento a lo acordado entre ambas potestades. Todos aguardan expectantes que se produzcan los primeros traslados de presos políticos enfermos hacia los hospitales, medida inaugural anunciada.
Se suceden las especulaciones: unas más acertadas, otras no tanto. Me llamó la atención el comentario de un prestigioso cubanólogo, que echa en falta ver al purpurado habanero “apretándole duro las tuercas a Raúl”. En realidad, bajo un sistema totalitario como el de La Habana, ningún nacional suele “apretarle las tuercas” —¡y mucho menos “duro”!— al gobernante de turno.
Estimo que ya es un logro —y nada despreciable— que el régimen comunista haya accedido a dar esos pasos, y que haya utilizado, como interlocutora válida, a una entidad que, cualesquiera que sean los errores atribuidos a su jerarquía, es realmente independiente, como la Iglesia Católica.
Creo que, aunque esto no sea lo más importante, tampoco conviene exagerar el papel de esta institución. El rol principal —pienso— corresponde a los presos políticos, a las dignas Damas de Blanco, a los autores de las grandes huelgas de hambre: Orlando Zapata y Guillermo Fariñas.
Los primeros se han negado a claudicar ante el régimen; las segundas han mantenido encendida, semana tras semana, la llama del desafío y la esperanza; los terceros no han vacilado en apostar sus vidas en el esfuerzo por alcanzar sus nobles propósitos.
Pero lo fundamental en este momento no es determinar los méritos que correspondan a cada actor. Se sabe que, aunque el fracaso es huérfano, el éxito suele tener numerosos padres; de modo que es sólo natural que muchos reclamen el mérito de haber inspirado esos pasos, que comienzan a ser ya algo distinto.
Lo principal es que empiecen a abrirse vías de entendimiento, que se escuchen las voces de los diferentes sectores de la sociedad. Si se echa a andar en esa dirección, entonces la autoría del camino se hará menos importante.
Soy moderadamente optimista. No creo que, desde el punto de vista del régimen, tenga sentido haber iniciado este diálogo con la Iglesia para finalizarlo sin resultado alguno, asumir determinados compromisos con el propósito de incumplirlos, o levantar falsas expectativas para acabar defraudando a todos.
Por todo ello pienso que esta nueva etapa desembocará en la liberación de cautivos de conciencia, especialmente los enfermos, que son los que más sufren en la presente coyuntura. Si ello es así, entonces podemos felicitar a todos los que han intervenido directamente en el proceso, porque el éxito será de Cuba, que es decir de todos.
La Habana, 25 de mayo de 2010.
5/31/2010
HAZ LO QUE DIGO, Y NO LO QUE HAGO

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Desde hace semanas, la opinión pública de todo el mundo ha estado pronunciándose sobre la Ley SB 1070, dictada a fines de abril en el estado norteamericano de Arizona.
La mayoría de los criterios son harto hostiles al documento, que ha sido calificado como “anti inmigrantes”. Las protestas han resultado especialmente significativas en los propios Estados Unidos, donde el pasado primero de mayo hubo manifestaciones en veintenas de ciudades.
No es mucho lo que puedo comentar al respecto. Ése es un país democrático, y es perfectamente normal que los ciudadanos que se consideran afectados injustamente —en especial inmigrados y sus familiares— expresen su inconformidad con la medida.
Los que provocan mi reacción son los comentarios sobre el tema realizados en Cuba. Ya se sabe que el sistema totalitario establecido en nuestra Patria no desperdicia una sola oportunidad de atacar al vecino del Norte, pero si hay algún tema en que el castrismo no tiene un ápice de fuerza moral para criticar es precisamente éste.
Primero escribieron sobre el particular los propagandistas del régimen, pero eso —al menos en teoría— eran simples opiniones personales. Sin embargo, el pasado jueves se publicó una Declaración de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Ante esto no puedo quedarme callado, porque resulta verdaderamente inaudito que el régimen de La Habana critique a otros por lo mismo que él hace constantemente.
El documento oficial cubano afirma que la ley en cuestión tiene “carácter racista”, y critica especialmente que ella permita a la policía “usar el perfil racial para detener a cualquier persona si tiene sospecha razonable de que es un ilegal”.
¡Las cosas que hay que leer! ¿Será posible que los señores diputados que integran la Comisión no sepan que los agentes represivos de Cuba, cada vez que se les ocurre, detienen en la vía pública y demandan la exhibición del carné de identidad a cualquier ciudadano, y esto sin que exista “sospecha razonable”!
Ese actuar arbitrario —el cual, por cierto, no está basado en disposición legal alguna— se realiza de modo preferente —como todos saben— contra los jóvenes de ascendencia africana; por consiguiente, se trata de una práctica viciosa de carácter claramente racista.
Acto seguido, la flamante Declaración pasa a criticar de modo virulento que la citada disposición SB 1070 actúe “criminalizando de hecho a los inmigrantes sin papeles”. Eso es cierto, ¡pero es el colmo que esa crítica parta de los diputados cubanos, cuando en nuestro Código Penal aparece plasmado —desde hace muchos años— exactamente eso mismo que ahora se reprocha a la ley de Arizona!
¿Qué, si no criminalizar el mero hecho de penetrar ilícitamente al país, es lo que hace el artículo 215 del vigente código represivo cubano, referente al delito de Entrada Ilegal en el Territorio Nacional? ¡Ese precepto prevé sanciones de hasta tres años de privación de libertad!
Nada, que los funcionarios y los publicistas cubanos parecen empeñados en aplicar el conocido refrán: Haz lo que digo, y no lo que hago.
La Habana, 22 de mayo de 2010.
5/05/2010
AMÉN

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Hemos conocido que, este domingo, las dignas Damas de Blanco pudieron asistir a misa en la Iglesia de Santa Rita, y realizar a continuación su tradicional caminata por la Quinta Avenida de Miramar. Por esta vez, se calmaron las “iras populares”: las “masas enardecidas” no concurrieron a atropellarlas.
La noticia llegó acompañada de comentarios sobre el papel mediador desempeñado por el cardenal Jaime Ortega. Se habla incluso de un acuerdo entre éste y las autoridades cubanas, en cuyo marco el prelado habría actuado como garante de la autorización gubernamental para la marcha.
Al parecer, esa actitud del régimen tiene un carácter puramente capitalino, para consumo de diplomáticos y periodistas extranjeros acreditados en La Habana. Por desgracia, simultáneamente se supo que, en Banes, a Reina Luisa Tamayo, madre del mártir Orlando Zapata, se le impidió acudir al cementerio a llevarle flores a su hijo.
Pese a esto último, hay que reconocer que el gesto hacia las Damas de Blanco en la capital constituye —por supuesto— un paso en la dirección correcta. Aunque se dice que de momento la tolerancia es extensiva sólo al presente mes de mayo, la medida es —a no dudarlo— positiva.
Sin dejar de constatar esa obviedad, es justo señalar también que en este asunto han desempeñado un papel no pequeño otros factores que son los fundamentales, a mi entender.
Lo primero es aplaudir la postura inclaudicable asumida por las esposas y madres de los presos de conciencia, condición sine qua non para el feliz desenlace. A las amenazas recibidas de la policía política, esas mujeres extraordinarias respondieron con serenidad y firmeza; y a los insultos de la gentuza que el domingo anterior las mantuvo sitiadas al sol durante siete horas, con la disposición a repetir el acto de desafío, sin arredrarse.
Esa consistencia y el acendrado pacifismo que ellas han demostrado siempre, son las razones más poderosas para que las Damas de Blanco hayan recibido con justicia la admiración de cubanos y extranjeros.
Dicho lo anterior, coincido con el fraterno Coco Fariñas, quien valora lo sucedido como “una señal alentadora”. También —añado— lo fue la decisión de separar de su cargo —siquiera sea temporalmente— al director del Hospital Provincial de Villa Clara, que rechazó el ingreso del abnegado huelguista de hambre y sed con un argumento deleznable: “Lo único que debe hacer para salir de su gravedad es comer y beber agua”.
En lo que respecta al actual gobierno de La Habana, soy un convencido de que esa estructura, aunque desde fuera parezca un bloque de granito, en la práctica está plagada de contradicciones internas. Las remociones de altos funcionarios anunciadas ayer lo demuestran.
En realidad, esto no debe admirarnos: Lo increíble sería que, en la situación de catástrofe en que está sumida Cuba, no existiesen opiniones encontradas en el seno de la cúpula dirigente. Mientras esas contradicciones internas conduzcan a la adopción de pasos racionales como en esta ocasión, sólo podemos exclamar: ¡Bienvenidas sean!
Confiemos en que la idea de acallar la grave problemática cubana mediante la represión sea reemplazada por el deseo de resolver definitivamente la honda crisis nacional por medios democráticos, contando con la voluntad libremente expresada por los diferentes sectores de nuestra nación. Amén.
La Habana, 4 de mayo de 2010.
DISIDENTES EN LA PLAZA

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Tras medio siglo de dominio comunista, resulta ya habitual que en Cuba, el “Día de los Trabajadores”, no haya reclamaciones laborales. Aunque recientemente se anunció el inminente despido de más de un millón de obreros y empleados, esto no fue mencionado siquiera durante la celebración.
Ahora, tras el evento, los propagandistas del castrismo se concentran en elogiar lo sucedido. Durante el acto y después de éste, esos servidores del régimen aluden una y otra vez al “desfile del Primero de Mayo”.
Ha llamado mi atención el uso de ese vocablo. “Desfile” indica movimiento, marcha; y aunque los reunidos sí se desplazaban, lo hacían tan extremadamente despacio, permanecían tantos minutos frente a la tribuna, que casi sería más apropiado hablar de “concentración”.
No faltó alguna que otra anécdota graciosa, como la actuación de los locutores oficialistas, que, al leer obedientemente los ridículos textos preparados de antemano, hablaban del “avance impetuoso” de colectivos que en realidad se movían a velocidades de tortuga.
Dejando a un lado la semántica, señalemos que uno de los lemas más reiterados del acto fue la consigna cuyo enunciado original es: “Sí se puede”. Tanto la repetían que debemos suponer que a esto no era ajeno el sombrío Departamento de Orientación Revolucionaria.
En cualquier caso, el hecho cierto es que, en todos los letreros que vi, la tilde del “sí” brillaba por su ausencia, reemplazada por un simple punto. Esto da pie a una breve cavilación sobre el papel de la ortografía en la lucha contra el totalitarismo.
Como es fácil comprender, esa omisión cambia completamente el sentido de la frase, la cual —debemos reconocerlo— resulta mucho más acertada en su nueva grafía: “Sí se puede” entraña afirmación terminante, seguridad en las capacidades propias y en el futuro; en otras palabras: confianza en el régimen imperante y apoyo a él.
Por el contrario, la variante que enarbolaban con júbilo los manifestantes de la Plaza (“Si se puede”, sin acento ortográfico alguno) se ajusta muchísimo más a las realidades de la Cuba de hoy, donde nadie —ni siquiera los máximos dirigentes, pienso yo— tienen idea de si se cumplirán o no los propósitos anunciados.
El reemplazo del adverbio afirmativo por la conjunción que denota condicionalidad me parece harto feliz. La nueva frase, en la que la i aparece sin tilde, indica claramente que el logro de los proyectos enunciados depende de factores imponderables, y que quienes la enarbolan desconfían de obtener lo ofrecido.
Ante el amontonamiento de generosas promesas incumplidas por los comunistas a lo largo de decenios, la aseveración de que los proyectos actuales se cumplirán sólo “si se puede” constituye un sano llamado a la cordura, un acto de disidencia, un verdadero desafío hecho en presencia de los mismos que han sumido al país en el desastre de hoy.
En mi opinión, la asistencia masiva de esos disconformes constituyó la nota más significativa del acto realizado este Primero de Mayo en la plaza central habanera. ¡Reciban ellos nuestro reconocimiento!
La Habana, 2 de mayo de 2010.
LA GUERRA QUE ESTAMOS GANANDO

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
En estos días, la propaganda castrista compele sin descanso a los ciudadanos para que acudan a los desfiles del primero de mayo. Entre uno y otro programa de televisión se repite constantemente un promo dirigido a ese fin.
El argumento central de la campaña radica en una frase: Frente a la injerencia extranjera, unidad. Desde luego, por esto último se entiende el sometimiento incondicional de todos a la misma dirigencia que ha metido a nuestra Patria en el hoyo en que hoy se encuentra.
Vale la pena contrastar esa consigna con otra parecida de la Cuba de ayer, que pronunció el prócer mambí Manuel Sanguily en los primeros años del Siglo XX: Frente a la injerencia extraña, la virtud doméstica.
Vale decir: que, según el insigne patriota, lo fundamental, ante los intentos foráneos por inmiscuirse en los asuntos internos de nuestro país, debe ser la coherencia del desempeño cubano, la pureza de la actuación desplegada.
Porque, ¿de qué unidad hablan los personeros del régimen? Esa es una pregunta que resulta conveniente y necesario que nos hagamos. ¿Unidad de quiénes y para qué? ¿Unidad entre las dignas Damas de Blanco y la turba envilecida que movilizó la policía política para atropellarlas!
Los partidarios suyos que aglomeró el régimen para retener y acosar este pasado domingo —¡durante siete horas!— a las valerosas esposas y madres de nuestros presos de conciencia, constituyen una carta de presentación realmente fidedigna de lo que es y lo que representa el castrismo.
Esos mozalbetes que gritaban palabrotas a señoras con edad para ser sus madres, esas hembras desaforadas que apretujaban a las damas y hacían los más asquerosos comentarios de carácter explícitamente sexual, esos policías políticos que sonreían ante esas muestras de desenfrenada desfachatez, son el vivo retrato del comunismo.
Dice un refrán bien conocido: El panadero hace el pan con la harina que le dan. En este caso, si el personal humano con que cuenta el régimen de La Habana para enfrentar a esas honorables mujeres es de esa calaña, ello describe, con más elocuencia que mil palabras, cuál es la verdadera esencia del gobierno de los Castro y cuáles son sus perspectivas reales de triunfo.
Ahí está la raíz de lo que los alabarderos del régimen, con exageración infinita, llaman “campaña mediática”. Cualquiera diría que, en su delirio, no conciben que las personas honestas de todo el mundo civilizado se indignen ante los burdos ataques que perpetran contra los más elementales principios de la decencia humana.
También les parece una enormidad que los hombres y mujeres de buena voluntad sientan admiración —y lo manifiesten— por luchadores pacíficos que demuestran no estar dispuestos a matar por sus ideales, pero sí a morir por ellos. Como Orlando Zapata antes, y como el Coco Fariñas y Félix Bonne ahora.
Si esa es la índole de la Batalla de Ideas que está librando en estos momentos el régimen, entonces los demócratas cubanos podemos exclamar con absoluta certeza: ¡Estamos ganando no sólo esta batalla: Estamos ganando la guerra!
La Habana, 29 de abril de 2010
4/15/2010
¿UN NUEVO APARTHEID INTELECTUAL?

Por: René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Continúa la campaña propagandística desatada por el régimen cubano a raíz de la heroica muerte del preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo y del inicio de la huelga de hambre y sed del líder opositor Guillermo Fariñas Hernández.
Se reitera la calumnia de calificar al primero como “preso común”, cosa que, para los castristas no puede tener mucho sentido: todos sabemos que sus dirigentes afirman que “en Cuba no hay presos políticos”. Por supuesto que esto es falso, pero si fuera verdad, entonces decir que Zapata era un cautivo común no pasaría de ser una perogrullada.
En el plano interno, se suceden las reuniones en los centros laborales; en ellas, después de brindar una versión distorsionada de los hechos, se coacciona a todos para que cierren filas ante la “campaña anticubana”. Hace unas horas se adoptó un acuerdo similar en el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.
En este último evento tuvimos —además— la imposición adicional que implicó la presencia de los “dirigentes históricos”. Se trata de una tradición de larga data, que comenzó en 1959 con el congreso constituyente de lo que entonces se llamaba Asociación de Jóvenes Rebeldes.
Pero si por aquellas fechas la asistencia de Fidel Castro podía verse como algo relativamente normal (por tratarse —a no dudarlo— de un hombre joven), la actual presencia de los dirigentes ya ancianos resulta chocante, y sólo puede constituir una forma adicional de coartar cualquier manifestación de heterodoxia.
Por su parte, los órganos de la prensa oficialista continúan publicando informaciones sobre la solidaridad mostrada por los “amigos de Cuba” ante la “ofensiva propagandística” del “imperialismo”. Este sábado —por ejemplo— tocó el turno a algunos artistas brasileños.
Su argumento central, que destaca Granma, es la pregunta: “¿No les parece una cobardía cruel volcarse contra ese pueblo heroico y pretender enseñarle el significado de democracia y derechos humanos?” Parece que esos intelectuales del fraterno Brasil quisieron parecer brillantes, pero sólo han logrado demostrar su ignorancia de la historia y su desprecio por la lógica, pues una cosa no tiene nada que ver con la otra.
¿Puede alguien dudar del heroísmo desplegado por los rusos y por muchos de los pueblos colonizados de la Unión Soviética frente a la invasión hitleriana? Pero a estas alturas, ¡habrá alguien que todavía ponga en duda que no sabían casi nada de democracia y mucho menos de derechos humanos?
Unos días atrás, en otro artículo, yo denunciaba que en esta ocasión, a diferencia de otras anteriores, no se han publicado lo nombres de los intelectuales cubanos que apoyan la postura oficial.
La desvergüenza ahora se acerca al colmo: Se publican las listas de escritores y artistas extranjeros que se han hecho cómplices de la infamia, pero se niegan a hacer lo mismo con los cubanos. Los castristas —pues— parecen empeñados en aplicar el refrán: Haz lo que digo y no lo que hago.
Por eso tengo que proclamar que constituye un verdadero descaro que se pretenda cosechar el apoyo de los hombres y mujeres de pensamiento en Brasil o en el Japón, y que no se haga otro tanto con los de nuestra propia Patria. ¿Será que estamos el presencia de un nuevo apartheid intelectual!
La Habana, 5 de abril de 2010.
BRINDIS AMARGO POR EL FUTURO

Por: René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente
Durante este abril, los interesados en los temas cubanos hemos presenciado un suceso inusitado: el debate entre un político declaradamente anticastrista y un artista históricamente vinculado a los círculos de poder de La Habana.
Esta batalla de ideas —que es tal de verdad, no sólo de nombre—, que en cualquier país civilizado —incluyendo la Cuba de antaño— resultaría absolutamente normal, nos parece ahora, por obra y gracia de medio siglo de totalitarismo, algo insólito.
Carlos Alberto Montaner y Silvio Rodríguez son —a no dudarlo— intelectuales cubanos de talla mundial. Ellos desarrollan sus actividades en ramas diferentes del saber humano: la ensayística y el periodismo el primero; la música y la poesía el segundo.
Ya esta sola circunstancia indica una cierta asimetría en la discusión. Lo lógico sería que ésta se hubiera entablado entre homólogos. Digamos: que el contrincante del brillante político liberal radicado en Madrid fuese un dirigente comunista o alguno de los habituales de la Mesa Redonda.
Creo que hay aquí buenos temas para reflexionar: ¿Tal vez su no participación en el debate haga comprender a algunos alabarderos del castrismo hasta qué punto los menoscaban la incondicionalidad y la obsecuencia; que los haga meditar en lo conveniente de pensar con su propia cabeza?
Y por otra parte, ¿acaso estos sucesos no demuestran que la vieja Cuba estalinista está en fase terminal? Una controversia como ésa habría sido inconcebible bajo el “padrecito de los pueblos”, como lo es hoy en la Corea de los Kim. Pero también lo habría sido en la Cuba de los años setenta.
En cuanto al debate en sí, sería una petulancia de mi parte pretender terciar en él. Por supuesto que mis simpatías están del lado de Carlos Alberto, pero aquí valdría la pena parafrasear al filósofo griego: Me considero amigo de Montaner, pero soy más amigo de la verdad. Incluyendo —desde luego— las muchísimas verdades que él ha expresado.
Sólo quisiera hacer a ambos contendientes una sugerencia: Creo, compatriotas, que los hechos demuestran que hay dificultades a menudo insuperables para que los cubanos de uno y otro bando nos pongamos de acuerdo en el pasado. Además, esa labor —más propia de historiadores— no promete muchos beneficios.
Para sacar a Cuba del agujero en que se encuentra, ¿es imprescindible que los opositores al régimen cubano y sus partidarios de talante reformista coincidamos en nuestras valoraciones sobre la justicia —o falta de ella— de las matanzas de soldados somalíes en el Ogadén? ¿O en la utilidad de la guerra de Angola?
Pienso que lo verdaderamente útil, lo imprescindible, es que pensemos en llegar a consensos sobre el futuro. Muy probablemente, la salida de la tenebrosa situación actual de nuestra Patria pase por acuerdos esenciales entre quienes nos oponemos al sistema y los que, aunque postulando la necesidad de cambios sustanciales, manifiestan apoyarlo.
Es posible que esto desagrade a algunos, tanto en un bando como en el otro, pero la noble idea de democratizar y hacer prosperar a Cuba bien merece que estemos dispuestos a apurar ese trago, aunque nos parezca amargo.
La Habana, 13 de abril de 2010.
2/03/2010
¿Sabe usted qué cosa es Hyper Terminal?
Distinguido/a amigo/a:
¿Sabe usted qué cosa es Hyper Terminal?
Si la respuesta es afirmativa, deje de leer y disculpe por quitarle tiempo al enviarle este mensaje que versa sobre algo que usted conoce. Si circulo esta información entre mis contactos es porque yo quedé asombrado cuando me enteré que había estado años sin conocer ni usar ese medio de comunicación que estaba a mi entera disposición.
Hyper Terminal es un programa que de unos años a esta parte viene incluido en todos los ordenadores personales (PCs); pero sólo me enteré de su existencia hace pocos días, y ello gracias a mi buen amigo y ex preso político Francisco Chaviano González.
Hyper Terminal sirve para transmitir por teléfono materiales diversos (incluyendo ficheros en formato Word). En su funcionamiento, recuerda a un equipo de fax, pero con la ventaja de no requerir de un equipo especial adicional aparte del ordenador moderno, que uno tiene que conectar a la línea telefónica (esto—desde luego— a menos que su PC carezca de módem, en cuyo caso sí requeriría de ese aditamento); además, funciona con más rapidez y envía los materiales en formato electrónico (lo que evita tener que volver a mecanografiar, en su caso, la imagen que se recibe, como sucede con el fax).
Hay que decir que este programa es —¡por supuesto!— inferior al correo electrónico de internet, que es un instrumento más moderno, flexible y barato.
Pero, como se sabe, los cubanos de a pie que residimos en la Isla, por obra y gracia del régimen totalitario, carecemos de acceso sistemático a internet.
Algunos pocos (opositores, periodistas independientes y miembros de la sociedad civil que residimos en la capital o la visitan) tenemos un acceso limitado y seguro (por ratos, determinados días de la semana o del mes) únicamente gracias a la gentileza de algunas sedes diplomáticas acreditadas en La Habana.
La otra opción que queda abierta ante nosotros sería la de abrir el correo electrónico en alguno de los ciber-cafés gubernamentales, lo que además de ser carísimo implica correr el peligro cierto de que la policía del pensamiento averigüe nuestra contraseña o palabra clave y pueda abrir con toda facilidad nuestro buzón electrónico, con todo lo que esto implica (cosa que, por desgracia, ha sucedido en la realidad, como todo el mundo sabe por informaciones divulgadas hace meses en la prensa oficialista).
Es por esta razón que para los cubanos del Archipiélago, tanto en las comunicaciones entre nosotros mismos como en las que establecemos con el extranjero, el empleo de este programa sí sigue teniendo sentido en estos tiempos en que el mundo civilizado navega libremente en internet.
El acceso a Hyper Terminal es muy sencillo. Sólo hay que dar en su ordenador los siguientes pasos:
· Pinchar en Inicio (Start).
· Seleccionar Todos los Programas (All Programs).
· Pinchar en Accesorios (Accesories).
· Seleccionar Comunicaciones (Communications).
· Entrar a Hyper Terminal.
Cuando uno recibe un mensaje por esta vía, el mismo por lo general queda archivado automáticamente en la carpeta Documents and Settings en el Disco (C:).
Espero que esta información resulte de interés y utilidad para todos los que viven en Cuba o se comunican con residentes en ella y que dieron una respuesta negativa a la pregunta con que inicié este mensaje.
René Gómez Manzano
12/17/2009
DECLARACIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO DE CUBA DE LA ISHR
GRUPO DE TRABAJO DE CUBA DE LA ISHR
Versión en castellano (Original)
El Grupo de Trabajo de Cuba de la Sociedad Internacional de Derechos Humanos (ISHR, por sus siglas en inglés) denuncia por este medio la reciente oleada represiva desatada por el régimen totalitario contra sus miembros, así como contra las organizaciones independientes cubanas en general.
Alrededor de la fecha del 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, la represión se centró especialmente en los activistas que decidieron salir a las calles y plazas para hacer uso de su derecho a desfilar pacíficamente.
En el caso del doctor Darsi Ferrer Ramírez, miembro de nuestro Grupo de Trabajo, debemos recordar que continúa injustamente preso. Desde la cárcel él convocó a sus partidarios a que, igual que lo hacían cuando él se hallaba en libertad, concurrieran al céntrico parque Villalón, de esta capital para reunirse de manera pacífica. Así lo hicieron su esposa Yusnaimy Jorge Soca y los miembros de nuestro Grupo de Trabajo Carlos Manuel Pupo Rodríguez y Lilvio Fernández Luis, al igual que las integrantes del mundialmente conocido grupo de esposas y familiares de presos políticos denominado Damas de Blanco, y otros activistas pacíficos. Todos sufrieron hostigamiento en el lugar, y muchos —entre ellos la Jorge Soca, Pupo Rodríguez y Fernández Luis— fueron detenidos y conducidos a centros represivos en los que permanecieron durante varias horas.
En el caso del miembro de nuestro Ejecutivo Sr. Jorge Luis García Pérez (Antúnez), hay que decir que él fue golpeado en la vía pública y en la actualidad se encuentra virtualmente sitiado en su casa por agentes de la autoridad que le impiden salir de ella.
Otros miembros de nuestro Grupo de Trabajo que participaron en actos conmemorativos celebrados en distintas casas particulares, fueron objeto de la vigilancia ostensible de las autoridades.
El Grupo de Trabajo de Cuba de la ISHR denuncia enérgicamente esta oleada represiva, y demanda la inmediata libertad del doctor Darsi Ferrer Ramírez y los restantes presos de conciencia cubanos, así como el cese del virtual encierro domiciliario que padecen el miembro de nuestro Ejecutivo Jorge Luis García Pérez (Antúnez) y su esposa.
La Habana, 16 de diciembre de 2009.
DECLARATION OF THE
CUBA’S WORKING GROUP OF THE ISHR
Version in English
The Cuba’s Working Group of the International Society for Human Rights (ISHR) hereby denounces the recent repressive wave unleashed by the totalitarian regime against its members as well as against the Cuban independent organizations in general.
About December 10, International Day of Human Rights, the repression was centered especially in the activists who decided to go into the streets and places using their right to peaceful demonstration.
In the case of Doctor Darsi Ferrer Ramírez, member of our Working Group, we must recall that he continues to be unjustly in prison. From the jail he summoned his followers to act in the same way as they did when he was free; that is, to converge in the well-known Villalón Park, in this capital, in order to meet peacefully there. Thus acted his wife Yusnaimy Jorge Soca and the members of our Working Group Carlos Manuel Pupo Rodríguez and Lilvio Fernández Luis, as well as the members of the Ladies in White, the group of wives and relatives of political prisoners known in the whole world, and other pacific activists. All of them were harassed in that place and many—among them Jorge Soca, Pupo Rodríguez and Fernández Luis—were detained and taken to police precincts in which they were kept for several hours.
In the case of the member of our Board, Mr. Jorge Luis García Pérez (Antúnez), it must be said that he was beaten in a thoroughfare; right now he is virtually besieged in his house by the public force, which prevents him from leaving it.
Other members of our Working Group, which took part in different acts held in private houses where the date was recalled, were the object of an obvious vigilance of the authorities.
The Cuba’s Working Group of the ISHR vigorously denounces this repressive wave, and demands the immediate release of Doctor Darsi Ferrer Ramírez and the other Cuban prisoners of conscience, as well as the end of the virtual house arrest suffered by the member of our Board Jorge Luis García Pérez (Antúnez) and his wife.
Havana, December 16, 2009
En nombre del Grupo de Trabajo de Cuba de la ISHR:
On behalf of the Cuba’s Working Group of the ISHR:
René Gómez Manzano
Presidente - President



