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8/15/2010

Ariel y Juan Francisco denuncian situación de Guido Sigler Amaya



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arturodmonte | 15 de agosto de 2010

El régimen castrista ha convertido la isla entera en una cárcel. Los cubanos no pueden mudarse entre provincias, tienen que enfrentarse a excesivas restricciones para poder salir del país y no pueden pronunciarse en contra del gobierno. Eso, entre muchas otras cosas que serían normales en cualquier otro país libre. Por ese motivo, todos los cubanos se pueden considerar como presos y en adición existen cárceles dentro de la cárcel que están llenas de cubanos y cubanas inocentes, cuyo único delito es amar la libertad o querer forjarse un mejor mañana.viernes 13 de agosto de 2010Incrementan represión contra Guido Sigler Amaya


Radio Martí


La saña no tiene fin. Los tormentos crecen. Laten las cicatrices de una cárcel injusta. Las autoridades penitenciarias cubanas, que parecen no tener límites, han incrementado la represión contra Guido Sigler Amaya, luego de que su hermano Ariel, recibiera un solidario recibimiento por parte del exilio cubano en la ciudad de Miami.

Con la voz como enfadada, cuenta desde Cuba su otro hermano, Juan Francisco, que Guido ha sido trasladado a un pabellón donde convive con más de una docenas de delincuentes comunes altamente peligrosos, en un área de apenas unos metros donde menudean las infecciones y las riñas.

De manera sospechosa, y sin explicaciones, -narra Juan Francisco- le suspendieron a Guido la fisioterapia desde hace más de veinte días, por lo que se ha visto obligado a inyecciones intravenosas para calmar sus dolores en la región cervical, las dos hernias discales en la columna vertebral y la inflamación prostática que padece.


Sin embargo, Guido Sigler Amaya no se rinde. Tuvo, y tiene, tan poco que se ha acostumbrado a vivir sólo de corazón y coraje. Con ellos transita las noches de soledad y encierro que le han impuesto. Con ellos resiste sin que su carceleros lo vean flaquear.

El parecido con su madre Gloria Amaya no es tan sólo físico. Hay sangre honrosa y mirada tierna. No necesita más. Un cepillo de lustrar zapatos y un jolongo para recolectar naranjas, fueron sus maestros en la niñez. El ejemplo de Gloria, la gloria a que aspiraba. Aprendió temprano a subsistir de sus manos, su amor, su valentía.

Tenía sólo cinco años cuando Fidel Castro bajó de sus vacaciones campestres en la Sierra Maestra y hechizó con un manojo de promesas al pueblo cubano. A tesón puro logró Guido graduarse de técnico en economía para trabajar en un Complejo Agro-Industrial del municipio Pedro Betancourt, en Matanzas. Creyó entonces que habían terminado sus penurias pero pronto comprendió que aquellas promesas eran puras demagogias.

Un día, hastiado ya, se negó a pagar la cuota sindical, su aporte a las Milicias de Tropas Territoriales, pidió su baja de los Comité de Defensa de la Revolución y si no renunció a su Carnet de Identidad fue para no perder esos apellidos que hoy lo hacen un héroe de la patria y para que tuviéramos la única foto por la que lo hemos conocido.El 16 de noviembre de 1996, Guido Sigler Amaya fundó, junto a sus tres hermanos y un grupo de jóvenes matanceros, el Movimiento Independiente Opción Alternativa.

Durante casi siete años, su vida se convirtió en un infierno, fue detenido más de treinta veces, golpeado en plena vía pública, inducido a trabajar de limpiador de patios, albañil por cuenta propia, vendedor de cuanto aparecía y obligado a pagar cuantiosas multas por tratarse de ganar la vida de algún modo.

En ese torbellino de maltratos en que el gobierno castrista lo tenía sumido, también le tocó quedarse viudo. Parecía que el destino se ensañaba con Guido. Pero las desventuras no cesarían.

El 18 de marzo del 2003 fue detenido en su vivienda y despojado de los pocos despojos que poseía. El 4 de abril lo condenaron a 20 años de cárcel, quizás por ser tan pobre, haber sufrido y soñado tanto.

Para colmos, las autoridades cubanas no le permitieron abrazar a su hermano Ariel, el más pequeño, quizás, el más amado, cuando -por separados- los llevaron al obituario de su madre o cuando partió Ariel hacia una tierra ajena donde restablecen su salud pero no pueden borrarles las cicatrices de una cárcel injusta.

1/28/2010

Juan Francisco Sigler Amaya: El decoro de los cubanos se yergue, se crece ante la afrenta

El auto funeral



Foto de Guillermo del Sol Santa Clara

Sucesos narrados por el comunicador comunitario Guillermo del Sol


“En Cuba nadie escapa a la demagogia, el cinismo del régimen no tiene límites, aún después de muertos, sentimos la prepotente fuerza que arremete contra nuestra dignidad. El decoro de los cubanos se yergue, se crece ante la afrenta.”


Bellas palabras de Juan Francisco Sigler Amaya, residente en calle 22 # 1910, entre 19 y 21, Pedro Betancourt, provincia Matanzas.


“Mí vida no es fácil, como tampoco lo es para aquellas personas que comprometemos nuestras vidas en aras de la libertad, soy miembro de una familia conocida a escala mundial, nuestros apellidos nos dan a conocer, Sigler Amaya. Me resulta difícil, narrar los amargos momentos que pasamos, durante el funeral de mí madre Gloria Amaya González, Dama de Blanco, quien ostentaba el premio Paladín de la Humanidad y como bien expresó un hermano de lucha, era considerada madre adoptiva de todos los cubanos. Testimonio vivo de todos los que luchan el derecho a la libertad. Una rosa de sin igual belleza, dispuesta siempre a dar amor con humildad, sencillez, pero cubierta de espinas, por su valor, firmeza y patriotismo; llena de amargura por la prisión de casi todos sus hijos y un nieto. Este sufrimiento lo llevó muy dentro, sin que nadie notara una flaqueza. Jamás claudicaron sus ideales por fuerte que fueran las presiones del régimen”.


“Cuanto dolor para mis hermanos e hijo, al verse anulados del homenaje póstumo a la madre abnegada, 2 horas solamente después de tanto tiempo separados de ella. ¡Qué villanía! Como si no bastara, prepararon todo de forma que no tuviesen la oportunidad de verse. Usaron la oscuridad de la noche para que su pueblo no los pudiera ver. ¿A donde llega el barbarismo de estos sicarios?”


“Primero trajeron a mí hermano Guido cerca de la media noche, luego le siguió Ariel, quien después de ver el rostro de su madre, solo preguntó: ¿Qué tiempo me dieron? Al saber que 2 horas, hasta las 4 y 35 a.m., comentó: “Me avisan cuando esté llegando”. A pesar de su delicado estado de salud, nos demostró firmeza, al punto de exhortarnos y darnos ánimo, algo que a todos conmovió mucho. Al marcar las manecillas del reloj las 4 y 30 a.m., expresó: “Me voy, quedan 5 minutos pero no quiero deberles nada, tengan fe, la victoria es nuestra, Dios está con nosotros”.


“Se encontraban junto a familiares amigos y hermanos de lucha de mí madre, una representación de las Damas de Blanco, estas heroicas mujeres que tanto sufren y padecen. Mamá murió orgullosa de pertenecer a tan digna organización, su meritoria labor junto a éstas, permitió le fuera otorgado el premio Paladín de la Humanidad, También se encontraban Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, más una numerosa representación de hermanos miembros de la Coalición Central Opositora, liderados por Jorge Luís García (Antúnez) e Idania Yanes Contreras. Nuevamente le salían mal los planes a la Seguridad del Estado”.


“Dios ayudó a estos valerosos hermanos permitiéndoles en un tiempo record, trasladarse cientos de kilómetros, para que vieran con sus propios ojos, en qué han convertido a mí hermano Ariel, los Castro, máximos responsables del estado de salud en que se encuentra. Estando ya mí hermano tendido sobre la camilla dentro de aquella ambulancia, escena ésta que conmovió a cuantos allí se encontraban, comenzó un coro al unísono pidiendo libertad para Ariel, bajo este coro fue despedido el valiente luchador”.


“Ya en la mañana trajeron a mi hijo, al igual que sus tíos se mostró firme, esto es lo que causa admiración, ver que los hombres dignos son indoblegables. Estuvo el mismo tiempo que mis hermanos, 2 horas, después de despedirlo vino la provocación. Cerca de las 11 a.m., encontrándose junto a nosotros un numeroso grupo de hermanos de lucha, pues para ese entonces habían llegado de diferentes lugares, de la provincia Habana, Sancti Spíritus, Cienfuegos, de diferentes municipios de Matanzas y de Villa Clara, todos estos valientes Cubanos formaban el nutrido grupo que presenció la provocación perpetrada, utilizando para ello a funcionarios de la Empresa de Servicios Comunales, encargados de prestar el servicio funerario. Estos incumpliendo su trabajo por órdenes de la policía política, omitieron el mensaje que debían llevar la cinta dedicatoria de las coronas de flores, plasmando en estas el mensaje que fue de su antojo. Hecho éste que me encolerizó al punto de reclamar de forma enérgica nuestro derecho, pues se pagó por este servicio. La señora encargada de hacer la entrega agudizó la provocación al utilizar el nombre de quien según sus palabras es “su Comandante” para lograr que todos los allí reunidos salieran al unísono en protesta ante tan grosera provocación.


Luego aparecieron en escena 2 gendarmes de la Seguridad del Estado, quienes utilizando como pretexto querer conversar conmigo, intentaban alejarme del funeral de mí madre, pero tuvieron que retirarse, ante la negativa a querer dialogar con ellos en privado”.


“Gracias a Dios por traerme tan valerosos hermanos, pues con su apoyo logramos frenar las provocaciones, solo así tuvimos la paz necesaria para dar Cristiana sepultura a mí inolvidable madre. Gracias a todos por compartir con mí familia este dolor”.



El féretro y las coronas


Oficiales Seguridad del Estado



Rindiéndole tributo a Gloria



Ariel Sigler Amaya



Funcionaria provocadora




Pedro Betancourt, Matanzas, 28 de enero de 2010.

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