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8/11/2010

SEMEJANZA ENTRE BANDIDOS


Por Hugo J. Byrne





“De las cosas inferiores siempre poco caso hicieron
los celestes resplandores; y mueren porque nacieron, todos los emperadores”. Quevedo


¿En qué se parecen las protestas de ignorancia del Congresista norteamericano Charles Rangel ante la Comisión de la Cámara que juzga sus presuntas múltiples violaciones de ética con la increíblemente hipócrita llamada de Chávez a la pacificación de los narcoterroristas colombianos? ¿No es para revolcarse de risa la demanda de liberación para los cautivos de las FARC por el Macaco Llanero?


Entre esos secuestrados los hay que han sido mantenidos en cautiverio en las más inhumanas condiciones durante largos años y su triste predicamento ha sido publicado extensamente en la prensa internacional y hasta por los mismos secuestradores para dramatizar sus demandas de rescate. Las súplicas de las víctimas por que se pague ese recate, acompañadas de la evidencia audiovisual de sus sufrimirentos en las que resaltaban las selvas inhóspitas y las cadenas del cuello a las piernas para restringir movimientos, han llegado a todas partes. ¿Desconocía Chávez eso cuando hace pocos meses demandaba reconocimiento y respeto para esta gavilla de terroristas, asesinos y plagiarios?


El denominador común de los villanos es un tema muy frecuentemente visitado por esta columna y a despecho de sonar repetitivo, mencionarlo nuevamente resulta de rigor al cubrir el presente acontecer en esta parte del mundo. Individuos como Chávez, o los presidentes Correa de Ecuador, Ortega de Nicaragua y Morales de Bolivia, satélites del primero, reaccionan de manera idéntica ante similares estímulos. Esta semejanza entre los capos de una pandilla internacional de bandidos, se hace más pronunciada en los momentos de triunfo o en los de crisis. Un análisis objetivo concluye que para ellos el presente no es satisfactorio. El momento actual lo consideran de gran peligro y quizás de crisis.


Aunque el legítimo director de esta verdadera oligarquía (palabra que sus miembros utilizan para designar a las sociedades que no controlan, pero cuya definición desconocen), es por supuesto Chávez, la primera manifestación de retirada estratégica de la “línea dura” vino hace un par de meses de boca de su satélite más cercano, Rafael Correa. Muchos lectores quizás se sorprendan de que en este contexto criminal yo ni siquiera haya mencionado hasta ahora a “Fifo” (Fidel Castro). Lo hice con toda intención.


No es un secreto que el régimen de La Habana provee a Caracas con asesoría militar y política y que el personal castrista es quien hasta ahora había hecho muchas decisiones importantes en Venezuela, porque así lo había aceptado Miraflores. Sin embargo, abundan múltiples elementos de juicio indicando que ahora existen abrumadores problemas económicos y políticos tanto en el aún tentativo proyecto totalitario chavista, como en la esclerótica tiranía de Castro. Problemas prácticamente imposibles de solucionar en el presente contexto. La simbiosis Chávez-Castro parece de repente no estar produciendo los resultados cotidianos.


Este es un proceso que empezaron los hondureños derrocando a Zelaya, el más reciente satélite de Chávez y el primero entre ellos en morder el polvo. Las apuestas se mantuvieron en contra del presidente interino Micheletti, prácticamente hasta que su gobierno lograra celebrar elecciones en un proceso cuya transparencia y legitimidad ya nadie serio pone en duda. La elección del Presidente Lobo resultó en el primer revés de importancia del expansionismo chavista.


El segundo fue la serie ininterrumpida de victorias del Ejército Colombiano sobre los narcoterroristas de las FARC y ELN, eliminando a sus más peligrosos jefes como Raúl Reyes y Marulanda, quienes estaban siendo exponencialmente protegidos por Caracas y Quito. Al mismo tiempo, la elección del empresario Sebastián Piñera a la presidencia de Chile, la nación más sólida económica y militarmente en el Cono Sur del Hemisferio, no sólo puso de punta los muchos pelos en la irsuta y hueca cabeza de Evo Morales, sino que eliminó de golpe el iaslamiento de Bogotá.


La abrumadora victoria electoral del antiguo Ministro de Defensa colombiano e incondicional de Uribe Juan Manuel Santos y las incuestionables evidencias presentadas por Uribe sobre la complicidad chavista en la subversión, constituyeron en mi criterio el jaque final al bocón de Caracas en lo que se referiere a su diferendo con Colombia. Su ruptura de relaciones con Bogotá, cierre de frontera y consiguiente movilización no engañaron a nadie. La ola populista que encabezara Chávez a principios de la década que termina y que parecía haber llegado a su cénit hace un par de años, empieza a desinflarse. Eso puede poner en salmuera el eje La Habana-Caracas. Mientras finalizo estas cuartillas, Chávez, reunido con el Presidente Santos en Santa Marta, anuncia el restablecimiento total de relaciones diplomáticas y comerciales con Bogotá. Y mientras Chávez capitula, “Fifo”, elogia la memoria “mártir” de Marulanda ante la llamada “Asamblea del poder popular”.



La Voz de Cuba Libre



6/24/2010

BREVE HISTORIA DEL PERIODISMO CUBANO


Por Hugo J. Byrne

La Voz de Cuba Libre


Existen diferentes opiniones sobre qué época de la República de Cuba fue la más próspera. Algunos historiadores señalan los éxitos mercantiles y las obras públicas que se lograron durante el primer período presidencial del General Gerardo Machado. Otros acreditan al gobierno del Dr. Prío Socarrás con logros institucionales profundos.

Eso ocurre con La República, pero nó con la Colonia. Quizás por que el paso del tiempo hace posible una reflexión serena y un juicio más imparcial al estudiar los eventos históricos, todos los historiadores serios de la vida cubana coinciden en cuál fue la época colonial más próspera y progresista en nuestra historia. Un poco pretenciosamente se ha hecho referencia al “Siglo de Oro” de la Cuba colonial, pero de una forma más modesta hay que reconocer hoy unos veinte años en los que la Isla de Cuba de tiempos coloniales, alcanzó un ritmo en su progreso social y económico incomparable a otras épocas de la dominación española.

Nos referimos a la última década del siglo XVIII y los primeros diez años del XIX. Como muy bien señalara el Dr. Ricardo Calvo en una conferencia en esta ciudad de hace algunos años, la Cuba de esa época se caracterizaba por los profundos cambios sociales generados por la expansión económica tremenda de los primeros tiempos de la revolución industrial. Los gobernantes españoles de aquel entonces, estimulados por su competencia militar y política con Inglaterra, abrazaron un inteligente programa de expansión comercial para sus posesiones de ultramar. A estos efectos el Rey Carlos IV en 1790 nombró Gobernador de la Isla de Cuba a quien pasaría a la historia como el mejor de todos ellos, Luis de Las Casas.

Don Luis de Las Casas, como se le conoce en nuestra historia, administrador colonial experimentado en misiones africanas, prontamente se rodeó de una élite intelectual de criollos con visión de futuro, en la que se destacaba el habanero Francisco de Arango y Parreño, quien ya había dejado su cubanísimo sello impreso en Las Cortes de Madrid como Apoderado del Ayuntamiento de La Habana. Junto a Arango y Parreño y a otros cubanos de indiscutible talento como el Dr. Tomás Romay y el sacerdote académico y filósofo José Agustín Caballero, Las Casas fundó las dos instituciones bases de nuestra futura nacionalidad: La Sociedad Económica de Amigos del País y el primer periódico cubano, al que tituló “Papel Periódico” y que a diferencia de las gacetillas coloniales que se publicaran antes, no se dedicaba enteramente a difundir bulas papales o dictos coloniales, sino que estaba abierto a imprimir toda información de interés en la vida comercial y económica de Cuba, así como también contribuciones literarias. De esta suerte el “Papel Periódico” fue la primera real producción periodística cubana, a pesar de que la imprenta existía en Cuba desde 1707.

Empezando con el “Papel Periódico”, el incipiente periodismo cubano de tiempos coloniales se fue enriqueciendo tanto en calidad como en número. Sin pretender abarcar todas y cada una de las publicaciones coloniales por razones de espacio, quiero mencionar unas cuantas, algunas de las cuales pasaron por la transición histórica de la Colonia a La República: “La Gaceta de La Habana” (1848-1902), “El Moro Muza” (1859-1875), “Juan Palomo” (1869-1874), “La Charanga” (1857-1859) y, entre aquellas que trasciendieron la era colonial, “El Curioso Americano” (1892-1920) y el centenario“Diario de La Marina”, fundado en 1832 y confiscado por el gobierno castrista en 1960.

La contribución del periodismo a nuestra nacionalidad en tiempos coloniales no se ceñía al mundo literario. Un eminente galeno cubano, el Dr. José Nicolás Gutiérrez, fundó la primera publicación dedicada a la profesión médica en Cuba. Organo oficial de la Academia de Ciencias, de la que fue primer presidente el doctor Gutiérrez, esta revista vió la luz pública en 1861. Es el periodismo cubano la semilla que fecunda nuestra independencia. No olvidemos que fue “El Diablo Cojuelo” de Fermín Valdés Domínguez en el que Martí, periodista de periodistas, publica por la vez primera y a los tiernos dieciséis años, su drama “Abdala.” Tiempo después publica en el exilio el periódico “Patria”, al que había precedido “La Patria Libre” en la Cuba colonial, poco antes de su condena, primero a trabajos forzados y luego al destierro.

La historia de nuestra lucha independentista está jalonada por esfuerzos y sacrificios sin límites en los que el periodismo criollo encuentra un sitio destacadísimo. Después del 20 de Mayo de 1902 y durante los primeros cincuenta y siete años de vida republicana, el periodismo de Cuba llega a la cima de su capacidad creativa y contribución a la esencia nacional. A pesar de vivir en la era del cinismo en los asuntos públicos, que tanto mal formó nuestra vida como país soberano, al obtenerse al fin la independencia política entre 1902 y 1934, la inmensa mayoría de los periodistas cubanos y sus publicaciones mantuvieron el interés nacional por encima de las rencillas partidistas y los mezquinos y comineros intereses políticos de las facciones de turno en el gobierno. La actuación venal y mercenaria de algunos periodistas, combinada con la injusta e inmadura tendencia criolla a la exageración y a pintar con colores uniformes lo que es esencialmente diverso y variado, puso en la profesión periodística en general el inmerecido sambenito de “chantajista.” La historia contemporánea de Cuba demuestra como ese infame mito popular contribuyó a la desaparición de nuestras libertades y a la consecuente destrucción de la República.

Aunque nunca existió en la Cuba republicana una Cátedra de Periodismo en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana o en cualquier otro centro de estudios superiores en Cuba y todos los escritores y periodistas criollos de la época basaban su arte en su respectiva habilidad literaria y cultura, en la década de los cincuenta se inauguró en La Habana la “Escuela Nacional de Periodismo Manuel Márquez Sterling” y algunos de nuestros prestigiosos colegas del periodismo exiliado fueron graduados de esa institución. Serían necesarias muchas cuartillas para enumerar todos los órganos de prensa que prosperaron durante los años de Cuba republicana, muy especialmente después de cuando los avances tecnológicos y electrónicos hicieron posible la prensa radial y televisada. Por esa razón voy a ceñirme a mencionar algunas de las más conocidas publicaciones impresas de esa era: “Diario de la Marina”, “El Mundo” , “Información”, “Excelsior”, “El País”, “Prensa Libre”, “Avance” , “El Crisol”, "Alerta", el “Havana Post”, etc. Algunas desaparecieron al llegar a su fin la era política cuyos intereses representaba, como por ejemplo,“El Heraldo de Cuba.”

La lista de periodistas brillantes que ha producido Cuba es interminable. Baste mencionar unos pocos nombres como el del hijo político de Zenea, Emilio Bobadilla (Fray Candil”), José Ignacio (Pepín) Rivero, Ramón Vasconcelos, Sergio Carbó, Jorge Mañach, Gastón Baquero, etc. Algunas grandes plumas nos acompañaron al exilio, entre ellos el desparecido Agustín Tamargo. Otros surgieron del propio exilio, como Roberto Luque Escalona y mi fraterno Esteban Fernández.

El humorismo, que es un elemento fundamental de nuestra cultura y que infortunadamente muy a menudo se le confunde con trivialidad, formaba un componente vigoroso del periodismo cubano. Existían publicaciones en Cuba de un fino contenido humorístico, a través del que se criticaba constructivamente la vida pública cubana. La tendencia de los presidentes populares a la reelección fue satirizada por “La Política Cómica” con una foto de la “silla presidencial” que usaba el Ejecutivo en los actos oficiales, con un pie de grabado que rezaba:


“No te sientes en la silla

por que tiene pega-pega,

no te duele la pegada,

sino la despegadera.”


El semanario “Zig Zag”, heredero de “La Políitica Cómica”, pero más mordaz y sin temores puritanos al doble sentido, publicó treinta días después que un Ministro de Gobernación llamado Lomberto Díaz ordenara clausurar el tradicional barrio del farol rojo en La Habana, un cintillo que parafraseando una popular guaracha leía: “Hece un mes que no baila el muñeco.” El periodismo especializado de las revistas semanales adquirió en Cuba republicana una circulación muy superior a otras publicaciones de su clase, tanto en Hispanoamérica como en España. Ejemplos de esta modalidad periodística fueron “Carteles”, “Vanidades” y “Bohemia”, responsable esta última, de acuerdo a muchos críticos, de la difusión de mendaz propaganda castrista cuando ya Castro ejercía el mando omnipotente.

La lucha frontal y sin cuartel por nuestros principios y derechos inalienables encontró siempre entre los periodistas cubanos combatientes de primera línea, que ofrendaran su peculio, su tiempo y hasta su vida en aras de una patria libre y soberana, redimida del oprobio y la afrenta que entraña el despotismo castrista. El heroísmo del periodismo cubano ante la prepotencia del tirano se manifestó en múltiples maneras, entre ellas la anécdota de José Ignacio Rivero (hijo) abrazándose a la rotativa del “Diario de la Marina” cuando una turba comunista lo expulsara a empujones y golpes del periódico que fundara su abuelo. O la pregunta que hiciera el desparecido José Luis Masó en la televisión a Anastas Mikoyan, cuando se encontraba rodeado de un panel de panfleteros y paniaguados de un régimen de abuso que lo forzara a obtener asilo político esa misma noche.

Desde el exilio, esa tradición periodística perdura. Se manifiesta en el tesón y la cubanísima dedicación de meses, de años, de decenas de años, sin un respiro, sin una duda, sin una pausa. Firmes en la convicción de que estas “trincheras de ideas” que Martí llamó “más poderosas que las trincheras de piedra”, prevalecerán al final del camino.

Foto: Radiografía Mundial

12/03/2008

TIRAR UN HUESO A LOS PERROS.

Por Hugo J. Byrne

Cuando el ex Primer Ministro británico Tony Blair condujo a su Partido Laborista a la victoria electoral, algunos socialistas radicales en el Reino Unido y Europa continental contaban si nó con un regreso directo a la economía regimentada, al menos un parcial retorno a las regulaciones y controles “orwellianos” que impusiera el equipo de Clement Atlee y Ernest Bevin a mediados de los años cuarenta. Se trataba del primer gobierno laborista después de la liberación económica que desarrollara Margaret Thatcher, quien deshizo con indiscutido éxito la mayor parte del ruinoso colectivismo del viejo “Labor Party”.


Blair no había dejado lugar a dudas que sus intenciones no eran esas. Comprendía que la prosperidad económica de los años de Thatcher podía disolverse rápidamente y que el estancamiento y pobreza de las décadas de la postguerra podían retornar de súbito, acarreando impopularidad al nuevo equipo gobernante. En consecuencia, la economía de mercado libre del gobierno conservador se mantuvo intacta, con modificaciones estéticas sólo en la periferia inconsecuente. Esto hizo posible que Blair se mantuviera en la cima de la popularidad política hasta que su apoyo a Estados Unidos en la guerra de Irak cambiara todo eso.


Fue en el aspecto “cultural” donde los neolaboristas de Blair hicieron un esfuerzo por contentar a “su base”. Usando su amplia mayoría en Los Comunes el laborismo logró, a través de legislaciones paulatinas, desarmar por completo al pueblo británico. Ya que las acciones criminales no pueden controlarse por legislación, el crimen armado se disparó enorme e inmediatamente y por la primera vez desde su fundación por Robert Peel, la policía londinense se vio en la necesidad de armarse hasta los dientes. Es el resultado ingrato de un irracional dogmatismo político idióticamente consagrado en ley.


Sin embargo, era necesario algo más dramático y un gesto condenatorio a las “derechas” no estaría de más. La oportunidad para eso se presentó como anillo al dedo con la visita a Gran Bretaña del ex dictador chileno Augusto Pinochet, quien buscaba tratamiento médico en Londres. Pinochet estaba entonces acusado de genocidio por un juez activista del izquierdismo español llamado Baltazar Garzón. A propósito, es interesante anotar que por ese entonces Garzón acusaba a Pinochet de la muerte o desaparición de menos de 3000 personas, las que había podido “identificar adecuadamente durante un proceso exhaustivo de muchos meses”. Hace algunos años el National Geographic Magazine, publicación científica de antaño y que está hoy “en la cama” con las causas del radicalismo ambiental y otros muchos “ismos”, publicó sin presentar la menor evidencia que el genocidio de Pinochet ascendía a 10,000 muertos.


Pinochet fue detenido por orden del gobierno Blair y sujeto a arresto domiciliario en Gran Bretaña durante varios meses que vieran una frenética acción diplomática por parte del juez Garzón, quien insistía en la deportación del ex dictador a España y por parte del nuevo Presidente de Chile, Patricio Elwin, antiguo opositor de Pinochet, quien a pesar de ello consideraba que el arresto del ex Jefe de Estado de su país constituía una mayor violación de protocolo y un insulto diplomático.


Como era de esperarse, Pinochet fue finalmente puesto en libertad, regresando a Chile, donde fue procesado políticamente. Los ridículos vaivenes de ese proceso aún continuaban cuando sobrevino la muerte del viejo soldado, dando final al sainete.


¿Estamos contemplando una situación similar ahora en los Estados Unidos? Eso creo. Hoy observé al “Mesías” electo escoger a varios miembros de su primer gabinete. Las libertades fundamentales que garantiza el “Bill of Rights” están en gran peligro a pesar de las sonrisas cocodrilianas y del cacareado bipartidismo. Para empezar, dos de los más importantes designados, la próxima Secretaria de Estado y el próximo Procurador General, han demostrado con acciones prácticas un rechazo filosófico a varias de las diez primeras enmiendas de la Constitución.


Hillary Clinton y Eric Holder se oponen al derecho de los ciudadanos a poseer legalmente armas de fuego para defensa personal y desearían eliminar la segunda enmienda, o anularla de facto con legislación arbitraria, usando como excusa las necesidades del Departamento de “Homeland Security”. El record oficial de Holder incluye su opinión de que poseer armas de fuego no es un derecho individual sino “colectivo”, que se aplica solamente a la milicia. Aún desconociendo el reciente fallo de la Corte Suprema, sería necesario preguntarle a Holder porqué los firmantes de la Constitución exigieron que a cambio de esa firma se agregaran las diez primeras enmiendas garantizando derechos individuales e inalienables. Si no garantiza un derecho individual, ¿por qué se incluyó segunda enmienda en el “Bill of Rights”? Holder, al igual que Hillary Clinton, no es ignorante del tema. Este tenebroso personje (también como Clinton) es sólo deshonesto. Deshonesto y peligroso. Se le sospecha cómplice en el perdón extendido por el ex Presidente Clinton a terroristas puertorriqueños que cumplían prisión por asesinato de ciudadanos de Estados Unidos, con el objeto mercenario de ayudar a Mrs. Clinton a obtener el voto boricua en su campaña para una senaduría de New York. A eso se podría agregar su notoria complicidad con Clinton en otros perdones ejecutivos y otras varias actividades del mismo nivel ético que lo incapacitarían para confirmación a Fiscal General por cualquier Senado, salvo el que quizás exista en Washington después del 20 de enero del 2009.


Aunque no hay todavía un consenso o una decisión oficial al respecto, todas las conjeturas convergen en que el “Mesías” traicionará a su “base política” postponiendo indefinidamente tanto el aumento a los impuestos como los muchísimos nuevos programas de gastos multibillonarios que prometiera. Le presente debilidad económica norteamericana ni remotamente se lo permite. La permanencia de Gates en la Secretaría de Defensa, también parece insinuar que las obtusas promesas de evacuar inmediatamente Irak y de cortar los gastos de defensa, tan familiares durante las primarias y a las que empezara a poner sordina durante la campaña presidencial, eran sólo aire caliente para consumo de los quienes votaran por “el cambio”.


Sin embargo, tal como Blair en la década pasada, Obama se verá obligado a tirarle algún hueso a sus perros. ¿Qué medidas podrían satisfacer las aspiraciones de la izquierda radical demócrata? En la ausencia de programas domésticos de ruina, tendrían que ser en la política externa. Aparte de una subvención más generosa a la antinorteamericana ONU, ¿qué más? ¿Las prometidas conversaciones ejecutivas con Irán? Posibles pero bastante improbables. Obama quizás no tenga condiciones previas, pero Ahmedinejad sí las tiene: entrega de Israel en bandeja de plata. ¿Arreglos de las “diferencias” con Rusia y China? Nunca ocurrirían sino a costa de los intereses nacionales y aceptar eso es políticamente peligroso para el muy prudente Obama. ¿Reducción de tensiones con el “Macaco Mayor” de Venezuela? No cuenten los lectores con esa posibilidad: Chávez es demasiado inestable y además ha insultado públicamente a la muy altiva próxima Primera Dama (“Aunque se vista de seda...”).


Sólo queda una tiranía en este mundo que cuenta con las simpatías de la extrema izquierda del Partido Demócrata y la que desea fervientemente que el depauperado tesoro de Estados Unidos le saque las castañas del fuego mediante la extensión y garantía de crédito. Los amables lectores saben cuál es. Está en La Habana y allí el Hermanísimo Raúl espera muy angustiado a que su mentor reviente de una vez por todas para extender invitación a Washington a recoger los despojos de Cuba.


Consecuentemente nosotros, los exiliados cubanos, somos el más probable hueso que Obama puede tirar a sus perros.


La Voz de Cuba Libre

11/28/2008

EL VEREDICTO DE LA HISTORIA

Por Hugo J. Byrne

Durante la pasada campaña presidencial decidí revisar mi directorio electrónico. Éste se compone de varios grupos de recipientes encabezados por quienes publican semanalmente esta columna, ya sea en La Red o publicaciones impresas. A este grupo pertenecen el “20 de Mayo” (origen de mi columna) y otros medios, entre los que se destacan “Contacto” en la Red, Cuba en el Mundo”, “La Voz de Cuba Libre”, etc.

Un segundo grupo comprende las publicaciones de La Red tanto semanales como diarias que presentan mi columna varias veces al año y en esta sección se encuentran órganos de prensa de Sudamérica, Europa y México. El tercer grupo se compone de familiares, amigos y compatriotas de Estados Unidos o el extranjero con idénticas convicciones y propósitos.

Por último está el grupo más numeroso, compuesto de lectores en general, la mayoría de los cuales ha recibido mi columna a través de terceros y espontáneamente decidieron comentar el contenido de algún artículo. Esos comentarios, positivos en un 99%, no tienen necesariamente que serlo. Eso es beneficioso, pues me brinda la oportunidad de aportar algunos elementos de juicio útiles a lectores que tienen una perspectiva diferente.

Lo contrario es también bienvenido, cuando un lector enterado me ayuda a rectificar o aclarar algún detalle histórico o es capaz de aportar razonamientos filosóficos elocuentes que no necesariamente coincidan exactamente con los míos. Es precisamente en el intercambio de ideas e información donde reside la fragua que forja el criterio. Sin embargo de este grupo de más de 300 direcciones he decidido eliminar ocho. Sucede que el debate implica intercambio de ideas e información. El uso repetitivo de lemas y propaganda política no es debate. Atender correspondencia de quienes rehúsan discusión inteligente de un tema básico es distracción y constituye pérdida de tiempo.

En un debate legítimo no es suficiente afirmar que este político o tal partido es culpable o que otro es capaz de arreglar cualquier batea porque ha estudiado en un colegio exclusivo y habla generalidades con voz de barítono y el ceño fruncido ante una masa frenética de adoradores. Eso es metafísica y no tengo el menor interés en ella. La comunicación entre adultos requiere demostrar el criterio con datos reales y razonamientos lógicos, no referencias a mítines masivos al estilo Hitler o Castro, o a titulares partidistas de una prensa que renunció con desenfado a la objetividad desde hace tiempo. A continuación un ejemplo de cómo puede objetivamente medirse la validez de un comentario.

En un artículo anterior afirmé que la victoria electoral demócrata fue en este caso también la de los enemigos de la libertad de Cuba. Esto, no es una simple opinión mía sino honestamente, una realidad inobjetable. Bastan dos probables nombramientos de la próxima administración para demostrar la validez de ese aserto.

El primero es el del abogado Gregory Craig, presunto futuro consejero en la administración Obama, quien dirigiera la defensa de Bill Clinton durante el enjuiciamiento del libidinoso expresidente en la Cámara de Representantes por sus falsas declaraciones públicas a raíz del escándalo Lewinski. Esta es la única información sobre este abogado de la izquierda radical que emana de la prensa absurdamente llamada de “main stream”. Parecería que Clinton ha sido el único cliente de este picapleitos para super ricos, que cobra honorarios de miles de dólares por hora.

Clinton ciertamente no ha sido el único cliente de Craig. Ni siquiera el más notorio. El más tenebroso sujeto que ha usado los servicios legales de Craig desapareció de la vista pública hace un par de años, aunque supuestamente aún escribe una columna con regularidad en el libelo Granma. Durante el “proceso legal de los derechos de paternidad de Juan Miguel González sobre su hijo Elián” en el año 2000, Craig supuestamente representaba al primero. Quien no supiera que un pelagatos como González era incapaz de sufragar los honorarios de Craig por un segundo aunque comprometiera su salario entero de pesos castristas por treinta años, necesitaba con urgencia una camisa de fuerza o regresar al kindergarten. ¿Quién pagó la cuenta de Craig? ¿Janet Reno? ¿Bill Clinton? ¿Los contribuyentes? No seré yo quien insulte la inteligencia de los lectores.

Quizás el público en general ignore que en la sufrida Cuba de hoy no existen derechos de ninguna clase y que los de paternidad son explícitamente negados en lo que llaman “Constitución”, la que señala claramente que “la niñez es patrimonio exclusivo del estado”. Pero nadie dude que Craig sí lo sabía, como también que el infeliz Elián sería usado como bufón de feria para avanzar la propaganda del Tirano. Entre otros clientes del abogado millonario se cuentan notorios enemigos del exilio cubano (y de Estados Unidos), como el primer gobierno Comunista de Nicaragua (cortesía de Carter), el que en un Comité Senatorial de Ted Kennedy acusaba en 1984 a los llamados “Contras” de crímenes contra indígenas. Se supo después que los dos indios miskitos “testigos estrella” de Craig eran agentes a sueldo de Managua.

El probable Procurador General de Obama es nada menos que Eric Holder, quien era Viceprocurador con Janet Reno y aplicó inicialmente el decreto “pies mojados o secos”, de Clinton contra el influjo de balseros cubanos (mantenido arbitrariamente por la administración Bush). Holder fue quien manejó las acciones “legales” de Reno justificando la invasión nocturna y armada a la residencia del tío abuelo de Elián y el retorno del niño a Castrolandia. Esta excresencia demócrata no es sólo enemigo de la libertad en Cuba, sino en Estados Unidos: Holder afirma que la Segunda Enmienda de la Constitución no ampara un derecho individual, sino que sólo se aplica a la milicia. También lo afirmaba Obama, pero después de la reciente decisión de la Corte Suprema el “iluminado” ha tenido el buen juicio de cambiar la tonada. Por el contrario, Holder no ha dicho ni esta boca es mía.

Como consecuencia de lo expuesto puede objetivamente afirmarse que no es posible haber contribuído a la era de Obama y al mismo tiempo ser genuínamente cubano. Sé que invito la controversia y hasta el insulto. Para eso soy exiliado cubano. Nadie podrá sin embargo impugnar un adarme de lo anterior.


La Voz de Cuba Libre

2/17/2008

Elecciones en EEUU, mi opinión

Hugo - byrneVenciendo mi repugnancia a comentar sobre la presente campaña electoral norteamericana y con el objeto de complacer a varios lectores cercanos que solicitan mi parecer sobre los candidatos presidenciales de Estados Unidos en el 2008, aquí van algunas ideas muy generales. Por su naturaleza este juicio no debe interpretarse como de respaldo a ninguna candidatura específica, sino más bien tiene el objeto de establecer un criterio (por fuerza subjetivo) de cómo tomar partido.

En el pasado no he sido renuente a dar mi opinión. En las elecciones del 2004 fui duro crítico del candidato presidencial demócrata John Kerry. Ya que todo lo que proclamo en esta columna es sólo la verdad monda y lironda, no me arrepiento en un adarme de lo que en esa oportunidad escribí sobre su persona, acción que me acarreara no pocas críticas y algunas amenazas anónimas que nunca me quitaron un segundo de sueño. Sin embargo, los cubanos libres (los del “Exilio Histórico”, si se les quiere llamar así), no han tenido muchas razones de regocijo durante la presidencia de Bush y en especial durante su segundo período.

Algunas cosas deben afirmarse rotundamente y con absoluta honestidad antes de establecer cualquier juicio de esa naturaleza. Soy ciudadano de los Estados Unidos desde hace muchos años y uso discreción para ejercer mi derecho al voto. Tal como prometiera a los lectores, me abstuve de votar en las elecciones parlamentarias del 2006 como protesta a la mal disimulada persecución de patriotas cubanos por parte del Departamento de Justicia de Bush en base a supuestas violaciones de leyes migratorias. Las mismas violaciones que diariamente son cínicamente toleradas en millones de otros extranjeros que hacen continuo alarde de ellas.

También me abstuve como medio de expresar mi condena al uso arbitrario de disposiciones del Departamento de Homeland Security negando acceso al territorio norteamericano a veteranos del Escambray contra el castrismo en los años sesenta y el absurdo mantenimiento por Bush del notorio decreto de Clinton de “pies secos o mojados” para arbitrariamente decidir admisión o rechazo de cubanos llegando al territorio de este país en embarcaciones improvisadas.

La disposición migratoria fue concebida con fines políticos y en perjuicio de quienes buscaban libertad en las costas de Norteamérica, desafiando a la tiranía castrista y al mar. Ese decreto (que no es ley), contradice el “Acta de Ajuste Cubano” (que sí lo es) y es mantenido por administraciones de signo político supuestamente antagónico, como alegoría perfecta a la continua protección bipartita que ha disfrutado el castrismo en Washington desde 1962, a pesar de todas las cortinas de humo que se han lanzado para demostrar lo contrario.

Sin embargo, considero las elecciones presidenciales de este año como harina de otro costal. ¿Son previsibles las consecuencias de sus resultados? Por supuesto. Mientras escribo este trabajo se perfilan dos posibles candidatos por el Partido Demócrata y, aunque todavía quedan vestigios de lucha por la nominación republicana, aparentemente ya sabemos la identidad del candidato del GOP. De resultar electo cualquiera de los dos candidatos demócratas (al momento de escribir esto no es posible determinar cuál de los dos será), tenemos la garantía de obtener los resultados que describo a continuación.

Aumento simultáneo de impuestos y gastos. La tendencia a aumentar impuestos para crear nuevos programas o extender los existentes se reforzó con la victoria parlamentaria demócrata del año 2006. En honor a la verdad ya existía esa tendencia durante los últimos 7 años de la presidencia de Bush y las mayorías republicanas en ambas cámaras encontraron mil excusas para malgastar el dinero de los contribuyentes. Empeñaron el país como si no existiera el futuro. No obstante, la noción demócrata de que pueden aumentarse los impuestos a los ricos y a las corporaciones sin que ello afecte negativamente la economía del resto de la sociedad es una estafa para consumo de ignorantes. Pérdida de ganancias en el comercio de una sociedad libre siempre redunda en mayor desempleo, encarecimiento del costo de la vida y desbarajuste económico generalizado. Hacerlo cuando hay indicios recesión es invitar catástrofe. Quizás los nuevos votantes no recuerden una inflación de más del diez por ciento, un desempleo de nueve, una tasa de intereses de dos dígitos y la creación del índice de la miseria. Yo lo recuerdo bien. Ocurrió en la segunda mitad de la década del 70, cuando los votantes confiaron en un demagogo santurrón quien prometía “cambio”, llamado Jimmy Carter.

Retirada y derrota de Estados Unidos en Irak. Se ha argumentado que una retirada de las tropas de la Coalición en Irak (el 90% de las cuales son norteamericanas), no perjudicaría a Estados Unidos. Esa noción está divorciada de la realidad. El presente conflicto no tiene base de comparación con Vietnam, cuando la evacuación norteamericana no provocara problemas serios para este país en otras partes del mundo. Retirada y derrota son nociones equivalentes en el caso de Irak, no importa si se hace de golpe (Obama), o mediante un proceso paulatino (Clinton). Es imposible evitar que Irán, cuyo presente gobierno aboga abiertamente por la destrucción de Estados Unidos e Israel, ocupe el vacío producido por la huída norteamericana. Irán se cuenta entre los mayores productores de crudo en el mundo y es aliado abierto de grupos terroristas y de regímenes como el de Chávez, también notorio enemigo de Estados Unidos y de quien se importa casi el 18% del petróleo que esta nación compra en el exterior. La guerra del Islam terrorista contra Estados Unidos, parcialmente sofocada al presente, se fortalecería en un 1000% con la evacuación norteamericana de Irak. La idea de Obama de incursionar Pakistán (populoso país islámico, limítrofe de Irak y potencia nuclear cuyo presente gobierno no antagoniza a Estados Unidos) con el propósito de matar o capturar a Usama Bin Laden, es al mismo tiempo infantil e irresponsable.

Retroceso dramático para los intereses de Estados Unidos. La idea de que es siempre posible un entendimiento con los enemigos fanáticos de este país, argumento regular en la campaña de los candidatos Obama y el republicano Ron Paul, de ponerse en práctica, resultaría en fracaso monumental y descrédito universal para Estados Unidos. Sería una repetición fatal de la actitud que simbolizara en su día el repugnante beso de Jimmy Carter a Leonid Brezniev. Sabemos cuál fue la respuesta totalitaria a esa ridícula rama de olivo y sabemos demasiado bien que estos “adalides del cambio” aparentan desconocer la naturaleza de esa caterva de criminales. Si Obama o Clinton llegan a la Casa Blanca nadie ponga en duda que tratarán de “resolver diferencias” con los enemigos jurados de Estados Unidos. Eso incluye por supuesto a Kim Jong Il, Chávez, Ahminejad, Ortega, Assad y Castro (Raúl o Fidel).

La aparente alternativa republicana tampoco me entusiasma. El candidato con la mayor probabilidad de nominación en este momento no sólo ha confesado que no es gran experto en asuntos económicos (lo que se hizo obvio durante el debate que precediera al tímido corte de impuestos de Bush), sino que utilizó la misma estafa populista de la izquierda para endulzar oídos ignorantes con lucha de clases y promesas que no pueden cumplirse. No me gusta su historia política y aún menos la de sus amigos.

Sin embargo, en el plano personal siento gran respeto por este antiguo piloto naval que rehusó la libertad ofrecida por sus captores comunistas en Vietnam al darse cuenta de que lo utilizarían como “poster boy” para su infame propaganda. John McCain es un hombre a quien la tortura que parcialmente entorpeciera sus movimientos para el resto de su vida no logró doblegar (le cortaron ligamentos en brazos y piernas, le fracturaron costillas y el mismo brazo dos veces). Había entre los torturadores en Vietnam uno enviado por La Habana para participar en semejante odiosa actividad. Su nombre es Fernando Vecino Alegret, protegido de Raúl Castro, antiguo Ministro de Educación Superior del castrismo y excreta infrahumana como todos ellos. McCain supo de su existencia pero afirma que no lo torturó a él.

Si la opción es entre McCain y cualquiera de los dos probables candidatos demócratas, no me quedará otra alternativa que apretarme la nariz con toda mi fuerza y votar por él.

Autor: Hugo J. Byrne

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