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8/05/2010

5 de Agosto, Día de la Rebeldía Nacional


El Grupo Central Coordinador de la Convención Internacional Anticomunista, en coordinación con miembros de la Oposición Interna en la Isla ha acordado declarar el 5 de agosto, como “Día de la Rebeldía Nacional”.

El 5 de agosto tiene una gran significación. En esa fecha se han producido dos acontecimientos importantes de rebeldía contra las imposiciones gubernamentales en nuestro país, Cuba. El último acontecimiento se produjo el 5 de agosto de 1994, cuando la población habanera se vio conmocionada con unos los levantamientos populares más importantes contra la dictadura castrista.

El 5 de agosto del 1994 miles de habaneros se lanzaron a la calle para reclamar libertad. Cubanos de todas las edades, a pesar de la presencia policial, marcharon dando vivas a los derechos humanos

y en contra de la dictadura por varios sectores de la capital cubana anexa al Malecón. Aquel hecho representó una de las más destacadas manifestaciones de la resistencia cubana frente al comunismo.


Tenemos que situar y recordar nuestras propias fechas históricas, como legado de todo el sacrificio de hombres y mujeres que se decido a pagar el precio de la libertad, sin resignarse a vivir sin ella.

Aunque todos los días deben ser un 5 de agosto para nuestra causa: en rebeldía permanente hasta que no alcancemos la libertad merecida y necesaria, este 5 de agosto en conmemoración a la fecha se realizarán actos de desobediencia civil y manifestaciones públicas. No podemos dejar reposar a los tiranos - viejos y nuevos - en la paz de su ignominia.

No podemos permitir tranquilamente, que con diálogos y negociaciones se escamotee el sacrificio supremo de nuestros mártires, como Orlando Zapata Tamayo. Una oposición activa y beligerante tiene que ser parte de la solución a nuestra tragedia nacional y por tanto, tiene que contarse con ella, para determinar el futuro de nuestra nación.

¡Viva el 5 de Agosto!
¡Viva Cuba Libre!

Miriam García Chávez
Lázaro García Cernuda
Humberto Illa Laguna
Convención Internacional Anticomunista



Nota: Video de algunos de los hechos ocurridos el 5 de agosto de 1994, mas conocido por El Maleconazo y que concluyo con el éxodo masivo hacia EEUU conocido como La Crisis de los Balseros.

Video

6/22/2009

«No podía salir de Cuba porque mi cerebro era patrimonio del país»

Tras 15 años de espera, consiguió el permiso de La Habana para viajar y reunirse con su familia en Buenos Aires. Afín a Castro hasta que la realidad le abrió los ojos, asegura que «los disidentes llegamos a sentirnos como enfermos de lepra»

«No podía salir de Cuba porque mi cerebro era patrimonio del país»
En la capital argentina, donde viven su hijo, el también neurólogo Roberto Quiñones, y su nuera, la argentina Verónica Scarpati, Hilda Molina (66 años) pudo reencontrarse con su madre, Hilda Morejón, y conocer a sus dos nietos. La doctora Molina fundó y dirigió en Cuba el Centro Médico Internacional de Restauración Neurológica hasta que, en 1994, Fidel Castro decidió convertirlo en un hospital para extranjeros «porque pagaban en dólares; presenté mi dimisión». Sería el principio de un calvario resuelto gracias a un cúmulo de factores, «entre ellos la intervención de la Iglesia».

-¿Cuál ha sido el elemento decisivo para que el Gobierno cubano la autorizase a viajar?

-Una carta que le mandé al general Raúl Castro donde le juro, con la Iglesia católica por testigo, que si me dejaban asistir a mi madre -90 años y enferma- en la última etapa de su vida, volvería a Cuba. La gestión de sacerdotes, la intervención de diferentes países y la presión de mi familia creo que hicieron el resto.

-¿Qué argumento le habían dado para prohibirle viajar?

-Que era una científica muy importante, y no podía salir de Cuba porque mi cerebro era patrimonio del país.

-Fidel Castro la acusó de prestarse «al chantaje de EE.UU.».

-Es una tontería. El Gobierno cubano pretende que once millones de cubanos piensen, o digan que piensan, exactamente igual.

-¿Qué pensaba cuando presidentes como Michelle Bachelet, Cristina Fernández de Kirchner o Lula visitaban Cuba y no se veían con los disidentes?

-Los que disentimos en Cuba necesitamos el mismo apoyo que recibieron los opositores de esos países donde hubo dictaduras. Quisiera que todos los presidentes que se han acercado a Cuba ayudaran más, pero son libres de hacer lo que les parezca.

-¿Podrían hacer más otros gobiernos para democratizar Cuba?

-Hay quien piensa que tratando al Gobierno cubano con pinzas va a ayudar a la democracia cubana. Se equivoca. Mientras más se le fortalezca, más reprimen.

-¿El Gobierno cubano es corrupto?

-Creo que sí. No sé si Fidel y Raúl Castro son corruptos, pero su nivel de vida no es ni ha sido nunca el del pueblo. Hay una corrupción pandémica. Desde el que realiza las labores más humildes hasta arriba.

-¿Conoce los rumores que le atribuyen haber sido amante de Fidel Castro?

-Nunca fui mujer de Fidel Castro. Me hace gracia el rumor pero, aunque lo hubiera sido, ¿serviría como argumento para prohibirme salir de Cuba? La culpa de esos comentarios la tiene él. Surgen por lo absurdo que resulta que un hombre impida a una mujer ver a su familia.

-También se le atribuía poseer secretos científicos.

-No tengo secretos científicos porque soy neurocirujana. Mi especialidad es la restauración neurológica. Este campo no es patrimonio ni invento de Cuba. Es importado. Todo lo que hice es de conocimiento público internacional.

-¿Conoció personalmente a los hermanos Castro?

-Fidel Castro era un asiduo visitante del centro. Iba casi todas las semanas. Únicamente hablé con él allí. Nunca en otro lugar. Esa fue toda mi relación. A Raúl no le conocí porque nunca fue.

-¿Se han cumplido las promesas de apertura de Raúl Castro?

-No hay apertura. Creo que Fidel no le ha dejado. Ahora permiten comprar computadoras, que los cubanos entren en hoteles de cinco estrellas... Pero, ¿con qué dinero? Fidel sigue ahí.

-¿Qué ha descubierto en Argentina que no conociera en Cuba?

-El yogur. Allí todo es malo y caro. Nosotras pagábamos un dólar largo por uno y aquí cuestan la mitad. Pero lo que de verdad me ha llamado la atención es ver a las familias juntas en el avión. Venían contentos y hablaban. Los cubanos viajamos solos, no nos dejan viajar en familia.

-Después de su enfrentamiento con el régimen, ¿perdió a sus amigos?

-No a todos. Los disidentes, cuando damos el paso, llegamos a sentirnos como enfermos de lepra. Hay gente que se despide de ti para no contagiarse. Tienen miedo.

-¿Coincide con los que piensan que cuando Fidel Castro se muera las cosas van a cambiar en Cuba?

-No me gusta que deseen la muerte de Fidel Castro. Soy médico. El pueblo cubano debe tener suficiente valor para reclamar sus derechos sin que nadie se muera.

6/13/2009

El último papalote

Por Lázaro Tirador Blanco

Para cualquier cubano que anhela la libertad de sus hermanos y para aquellos que en cualquier lugar del mundo comparten las ansias de libertad de un pueblo esclavo, la noticia de que el régimen castrista acaba de autorizar la salida de la isla a la doctora Hilda Molina para ver a su familia en Argentina, nos llena de regocijo.

La concesión del permiso de salida, que es la autorización del régimen para que un ciudadano cubano pueda viajar al exterior, fue anunciada en la Argentina por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, antes que se divulgara en Cuba.

La doctora Hilda Molina pedía desde hace una década el permiso al gobierno cubano para viajar a Argentina, donde viven su hijo y nietos.

Pese a que la noticia nos alegra a todos, no deja de ser una desvergüenza más de las que acontecen cada día a los cubanos desde hace 50 años. El permiso de salida de Cuba –lo que debería ser un ejercicio libre de un derecho como es en cualquier lugar del mundo-, es algo prácticamente vedado a la casi totalidad de los cubanos. Este es uno de los derechos humanos contantemente violados por el régimen. Los pretextos son múltiples: es “disidente”, “portador de secreto estatal o militar”, “posible desertor”, etc.

Lo más indignante de este caso específico es que para que una ciudadana pudiera ejercer un derecho elemental, ha tenido que armarse todo un andamiaje publicitario en el que han intervenido, aún ante de omnipotente Fidel Castro, el ex presidente Néstor Kirchner, la actual presidenta argentina e innumerables personalidades y organizaciones dentro y fuera de Cuba, de manera que hoy se presenta la autorización de salida de la doctora Molina como un gesto positivo que hay que agradecerle al régimen por su condescendencia y humanitarismo.

El régimen que violó los derechos de una ciudadana, hoy es aplaudido por acceder a que ella ejerza de manera excepcional ese derecho que había sido contantemente violado por una década. El caso es indignante, inmoral y absurdo. Detrás de todo esto estaba en verdad la venganza del régimen ante las críticas de la doctora Molina y su renuncia a hacerle el juego a las inmoralidades que en el sector de la salud se cometen en la isla con la anuencia y bajo la dirección del gobierno.

El canciller argentino Jorge Taiana ha declarado sobre el caso: "Este es el resultado de una tarea paciente, discreta y perseverante que ha buscado lograr el objetivo con un único propósito humanitario... reunir a la familia en nuestro país". El señor canciller también declaró que "Argentina también quiere expresar su reconocimiento a la comprensión demostrada por el gobierno cubano".

Nos congratulamos del esfuerzo argentino para resolver este caso pero, debían sentir la gran vergüenza que significa reconocer que fueron necesarios 10 años y la intervención de dos presidentes más un canciller para que el régimen otorgara permiso de salida a una mujer disidente y todavía reconocerles por ello.

Si esta fuera la norma que se siguiera por el régimen castrista deberíamos sacar la cuenta de cuántos presidentes, cancilleres y años harían falta para que pudieran salir de Cuba los ciudadanos que quieren hacerlo y no se les otorga el famoso permiso de salida.

Mucho se ha hablado en este año de las medidas de Raúl en beneficio de los cubanos, del levantamiento de algunas restricciones por parte del gobierno norteamericano, de los debates en la hoya de grillos de la OEA para permitirle al régimen regresar sin costo alguno y ganando como recompensa, el desprecio del castrismo. Mucho se habla en el mundo de los beneficios del sistema comunista cubano, del ejemplo que significa para los pueblos oprimidos, etc., etc., etc. Pero este es un caso que pone al descubierto y con crudeza que de los castrista no se podrá esperar nada bueno si no les beneficia en su política o les ayuda en levantar cantos de sirena como lo hacen los líderes del bloque chavista, o algunos cisnes cautivados como la presidenta y el canciller argentinos en este caso.

Ya es tiempo que los que verdaderamente quieren libertad para los cubanos, los que desean el acceso y el ejercicio de todos los derechos ciudadanos más elementales para un pueblo que sufre por más de 50 años la más férrea y brutal dictadura de la era moderna, dejen de aplaudir las vernáculas payasadas del régimen para mejorar su imagen, paren de brindar cobertura mediática a supuestos logros a expensas del sufrimiento de todo un pueblo y hablen la verdad que conocen y que por contubernio, por miedo o por espurios intereses esconden en halagos, adulaciones y mentiras envueltas en frases patrióticas y grandilocuentes.

Es tiempo que los hombre y mujeres dignos del mundo dejen de ser engañados y repitan bondades del régimen comunista, del sistema totalitario cubano que ni conocen a derechas ni saben la represión, la perversión, la corrupción y el terror que se esconden tras las consignas, las ayudas internacionalistas y la mordaza social, política y cultural impuesta a todo un pueblo mediante el más diabólico y férreo proyecto represivo que se pueda concebir.

Esta concesión del gobierno cubano en el caso de la doctora Molina no es más que un gesto para dar motivo a los que exaltan el régimen, para levantar alabanzas y elogios en aras de seguir engañando a los ilusos que creen en las bondades del sistema totalitario cubano.

No dudo que quizás Chávez se embulle y le dedique una par de horas en algún “Aló Presidente” o que el señor Insulza convoque a los embajadores de la OEA a una sesión extraordinaria para agradecer el gesto democrático del régimen castrista. En estos días puede soplar cualquier viento para empinar cualquier papalote.

6/12/2009

Cuba autorizó a Hilda Molina a viajar a la Argentina

Lo anunció la presidenta Cristina Kirchner. La médica cubana ya pasó por la embajada argentina en La Habana para tramitar su visa.

Clarin - Tiene permiso para viajar al exterior por 30 días en un plazo de tres meses. El ruido diplomático con mayor volumen entre la Argentina y Cuba, al menos en los últimos años, está a punto de ser superado. La presidenta Cristina Kirchner anunció esta tarde que el gobierno castrista autorizó a la médica Hilda Molina a visitar a su familia en la Argentina.

Molina ya pasó por la embajada argentina de La Habana con el permiso entregado por las autoridades de la isla y tramitó su visa. La Presidenta usó un medio poco frecuente para anunciar la novedad: un diálogo telefónico con los periodistas acreditados en la Casa Rosada.

Según informaron fuentes oficiales a Clarín, el permiso para que Molina vaya al exterior tiene vigencia por 30 días. Y el viaje deberá realizarse dentro de los próximos tres meses.

Cristina calificó de "muy buena noticia" la posibilidad del viaje de Molina -cuya fecha no se precisó- y remarcó que "tenemos que reconocer y agradecer el gesto del gobierno de Raúl Castro". Con el canciller Jorge Taiana en Madrid, hubo esta mañana una triangulación telefónica entre la Presidenta, el ministro y los familiares de la médica en la Argentina.

Esta decisión se inscribe en el marco de los atisbos de apertura que la llegada de Raúl Castro a la cúspide del régimen inició. Hace apenas unos días, la OEA eliminó las trabas que impedían el reingreso de Cuba al organismo. Y antes los Estados Unidos habían flexibilizado el embargo que pesa sobre la isla y aceptado hablar de temas migratorios, entre otros signos de deshielo de la administración de Obama.

Desde hace 14 años el gobierno cubano le negaba la posibilidad de viajar al exterior. Molina ocupó la dirección del Centro Internacional de Restauración Neurológica, clave en el envidiado sistema de salud cubano. En 1994, se distanció del régimen castrista por razones nunca aclaradas.

El año pasado, y tras gestiones del Gobierno argentino y una fuerte presión de cubanos anticastristas en el exterior y organismos de derechos humanos, La Habana ya había dado una señal de alivio, cuando autorizó el viaje a la Argentina de la madre de Molina, Hilda Morejón, para conocer a sus bisnietos y reencontrarse con su familia. Ahora, Molina podrá hacer lo mismo.

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