Sucesos narrados por el comunicador comunitario Ubaldo Manuel León León
¡Llénalo todo, que se va el agua durante cinco días! Esto es una frase muy común en Manzanillo.
Mi vecino Pedro Rodríguez al verme con los dos cubos en busca del preciado líquido me dice: “Oiga compadre, el más moderno de América Latina, sigue fallando”, refiriéndose al nuevo acueducto de la ciudad, terminado en marzo del 2006.
Caridad León dice que cuando no es una cosa es otra, que si una válvula, un salidero, un sello de una bomba, en fin que a cada rato es un problema distinto y el agua se desaparece, menos mal que muchas personas que antaño fabricaron sus pozos no se deshicieron de ellos y por lo menos el pueblo se abastece de agua gracias a los mismos, aunque en algunos casos hay que pagarle a los carretilleros particulares, que cobran 10 pesos por cada tanque de agua que te llevan hasta la casa, proveniente de esos pozos.
Muchas personas tienen la opinión de que el Estado debería facilitarle al pueblo los medios para almacenar agua en las viviendas, ya sean tanques u otros envases, para así poder prepararse para estas crisis. Claro que a un precio asequible, porque en el mercado negro un tanque de 55 galones puede costar hasta 150 pesos o más, cuando aparece.
José Luis (Wisi) vecino de Sariol esquina a San Silvestre, dice que la construcción de este acueducto ha sido la gran estafa, que han engañado incluso a Fidel, porque vendieron gran parte de los materiales o se robaron el dinero, pero de lo que sí está seguro es de que el “más moderno” no sirve, porque hay lugares donde antes tenían agua y ahora no y concluye diciendo que este acueducto cuando funciona, lo hace mal.
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