![]() | ![]() | Fernando Ravsberg BBC Mundo, La Habana |
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El Presidente de Cuba, Fidel Castro, emitió un nuevo comunicado presentado por la televisión de ese país en el que se refiere a la próxima firma de dos protocolos de Derechos Humanos de la ONU.
Castro afirmó que su gobierno no los había suscrito antes porque en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas se tejían manipulaciones contra Cuba por parte de los Estados Unidos.
Tal precepto (sindicatos independientes) serviría de arma y de pretexto al imperialismo para tratar de dividir y fragmentar a los trabajadores, crear sindicatos artificiales y reducir su fuerza e influencia política y social
Sin embargo, reconoció que la situación "ha cambiado radicalmente desde el surgimiento del nuevo Consejo de Derechos Humanos", que suplanta a la Comisión y del cual Cuba es miembro.
De todas formas, el mandatario aceptó que su gobierno tenía sus reservas respecto a algunos contenidos del pacto de derechos económicos, sociales y culturales y sobre el pacto de los derechos civiles y políticos.
Castro puso como ejemplo el derecho a la libertad de organizar sindicatos que figura entre los derechos contenidos en estos protocolos, señalando que los trabajadores de Cuba "comparten el poder con todo el pueblo".
"Tal precepto serviría de arma y de pretexto al imperialismo para tratar de dividir y fragmentar a los trabajadores, crear sindicatos artificiales y reducir su fuerza e influencia política y social", expresó.
Sindicato único
En el país existe un solo movimiento sindical, la Central de Trabajadores de Cuba, que reúne a todos los sindicatos del país y que está íntimamente ligado al gobierno y al Partido Comunista (PCC).
Desde hace décadas no se hace una huelga ni la más mínima protesta y en los centros laborales los líderes de los sindicatos trabajan apoyando las decisiones de la administración de la empresa y del PCC.
Para el gobierno cubano la firma de los pactos de derechos humanos crea un serio conflicto con procederes y leyes que rigen desde hace décadas la vida política económica y social de Cuba.
La libertad de organización implicará que el Ministerio de Justicia reconozca la legitimidad de sindicatos opositores, grupos disidentes e incluso de asociaciones civiles apolíticas que no han sido legalizadas aún.
Leyes como las de migración, que le dan la potestad al gobierno cubano de decidir quién puede viajar y quien no, deberían ser cambiadas por otras que normalicen el flujo de personas al y desde el extranjero.
Libertad de tránsito
Otro de los aspectos que choca con la firma de los pactos de las Naciones Unidas son las limitaciones impuestas a los ciudadanos de las provincias para que puedan mudarse a La Habana y residir aquí.
En el terreno de los derechos económicos existen prohibiciones para el desarrollo de trabajos al margen del estado, para que las empresas extranjeras contraten libremente y para el pago a sus trabajadores.
A nivel social los cubanos enfrentan situaciones tan especiales como no poder hospedarse por su cuenta en hoteles turísticos de su país, aún contando con dinero para pagar sus gastos.
Así las cosas, si el gobierno cubano quiere cumplir cabalmente los compromisos que contraerá el próximo año con las Naciones Unidas, en el país se producirá una enorme transformación económica social e incluso política.
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