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7/18/2009

Recuento para la Historia - Por: Ninoska Pérez Castellón

Por: Ninoska Pérez Castellón

Los que a diario hablamos ante las cámaras, nuestra credibilidad se basa en la seriedad y, por supuesto, los hechos que substancian nuestras opiniones.

Cuando digo que Miami es una ciudad de victimas, 50 años de dictadura en Cuba avalan esa aseveración. Víctimas somos todos, por el simple hecho de haber perdido nuestra patria y cada cubano es una historia de dolor. La separación familiar, la privación de libertad, pero el ensañamiento del régimen castrista con sus adversarios es el verdadero reflejo de la crueldad llevada a extremos.

Ningún hecho lo demuestra más que el presidio político de mujeres en Cuba.

Nelson Rodríguez Diéguez, se ha dado a la tarea de documentar este crimen en pleno siglo XX, con las fotos de más de 350 mujeres que transitaron el difícil y tortuoso camino del presidio político en Cuba. Sus rostros, número de causa y años cumplidos bastan para decirle al mundo que en ningún otro lugar del planeta ha ocurrido semejante fenómeno de mujeres padeciendo 10, 15 y hasta 19 años en condiciones inhumanas.

Cari Roque, una joven mujer que cumplió 16 años en prisión y salió para enfrentar la otra gran tragedia, una madre que el dolor de perder a su hija la había hecho enloquecer.

Annette Escandon, una joven madre que le arrestaron a su esposo y cuando vinieron por ella en la madrugada y sus tres pequeños hijos de 5 y 3 años y el menor de seis meses quedaron solos y lo único que pudo hacer fue gritar en medio de la oscuridad, mientras era golpeada para que alguien se ocupara de ellos. Diez años permanecieron aquellos niños en casas de amistades y amigos mientras ambos padres cumplían sus condenas.

Gloria Argudín, niña mimada que a los 19 años salió a pelear junto al líder estudiantil Porfirio Ramírez, fusilado, junto a cuatro de sus compañeros y se enfrentó como una fiera a los abusos, las golpizas y el sadismo de sus carceleros que para amedrentarla la fusilaron con balas de salva.

Gladys Ruíz Sánchez, que fue a prisión junto a toda su familia.

Carmen Veloso que fue separada de sus pequeños hijos y aun no entienden por qué el amor por algo llamado Cuba causó aquella lacerante separación.

Nilda Díaz que cumplió 16 años.

Nereida Polo 17 años.

La Dra. Ana Lázara Rodríguez 19 años.

Y, después, las nuevas generaciones como Carmen Arias, Iliana Curra y tantas otras que siguieron el valiente ejemplo de mujeres que han dejado sus nombres en la historia de Cuba, escritos con sangre.

Entender la tragedia cubana es conocer a una Milagros Bermúdez, con su cara angelical y escucharla hablar del sufrimiento de sus compañeras sin mencionar el propio, solo para que una vez terminada la entrevista, me mostrara las cicatrices en sus senos de las heridas de operaciones producto de las secuelas de las veces que fue agredida con potentes chorros de agua en su pecho.

Cuando Mignon Medrano dedicó su libro: “Todo lo dieron por Cuba” a la tragedia del presidio político de mujeres, incluyo en la portada la frase del jefe de prisiones de Cuba, Manolo Martínez: “Cuando estas mujeres salgan de este engaleramiento, van a salir en cuatro patas.” Error craso, salieron con la cabeza en alto y una estrella en sus frentes.

Por eso, hoy celebro la publicación de “Recuento para la Historia”…para que aprendamos con esta lección estremecedora, para que nuestro pueblo recupere su dignidad…para que nunca más la mujer cubana sea sometida a semejante abuso.

Consejo por la Libertad de Cuba

Distribuido por Net For Cuba Internacional

7/10/2009

PRESENTACIÓN AUDIOVISUAL: ¿Por qué seguir luchando? Por: Ninoska Pérez Castellón



Para fotos y video entre a Consejo por la libertad de Cuba


La tragedia que convirtió a los cubanos en exiliados ya cumplió cincuenta años.

Medio siglo de crímenes y juicios sumarísimos que sumergieron a Cuba en su hora más negra.

Extranjeros que llegaron a Cuba a derramar sangre cubana.

Una doctrina foránea que prohibió a Dios y expulsó a los religiosos.

Fusilamientos, la represión que obligaron a los cubanos a tomar el rumbo del exilio.

Y hay muchos que se preguntan por qué seguir aferrados a una causa, a un ideal.

Bastan las palabras de Pedro Luis Boitel: “Los hombres no abandonan la causa, cuando la lucha es justa”.

Basta pensar en:

El temblor y la incertidumbre de una anciana en el momento de abandonar su patria.

El miedo de un balsero en la inmensidad del mar.

El horror del hundimiento del remolcador 13 de marzo y los niños arrancados del abrazo protector de sus madres por los potentes chorros de agua de régimen castrista.

La soledad de cada preso, hombre o mujer, que fue privado de su libertad y confinado a una inmunda celda.

En la dignidad de los presos plantados.

Hay que pensar en los hombres que siguen reclamando libertad y en las mujeres que están siendo arrastradas por pedir libertad para sus seres queridos.

Por miles de victimas que no tienen tumba y, año tras año, en el exilio se reproduce un memorial para recordarle al mundo que exigimos libertad para nuestro pueblo y justicia para nuestros muertos.

Por eso, la próxima vez que nuestra voluntad desmaye recordemos las palabras de Jorge Mas Canosa.

Enviado por NetForCubaInternacional

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