4/23/2009

DESDE LAS CÁRCELES

Denuncias desde la Prisión Provincial de Las Tunas “El Típico”.
José Daniel Ferrer García, prisionero de conciencia de los 75.


PRISIÓN PROVINCIAL DE LAS TUNAS, Cuba, abril, (Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba / www.cubanet.org
) - El recluso común Graciliano Briñones Álvarez, de 59 años de edad, se encuentra en condiciones muy difíciles dado su delicado estado de salud.

Este reo, que cumple una sanción de 20 años de privación de libertad por homicidio, es asmático crónico, padece diabetes Mellitas, hipertensión arterial crónica, tiene problemas en el hígado, le extirparon un riñón, le han realizado tres operaciones quirúrgicas en el intestino grueso, le amputaron parte del metatarso del pie izquierdo y el derecho corre peligro de perderlo por la infección en las úlceras que le afectan; entre otras enfermedades.

Anda en silla de ruedas. Y a pesar de su crítico estado, le tienen abandonado a su suerte en la celda 11 del pasillo H, donde las condiciones son difíciles hasta para personas en buen estado de salud.

A menudo tiene que pagar a otros reclusos, con parte de sus alimentos, para que le laven la ropa. Ha tenido que dormir en el piso debido al hacinamiento y se queja de irregularidades con los medicamentos que tiene indicados.
El mismo se califica como: “un vivo ya casi muerto”.

Otro caso muy preocupante también, es el del recluso invidente Eduardo Felipe Silva Batista, quien tuvo que permanecer 20 días en huelga de hambre en reclamo de elementales condiciones de vida que desde que perdió la visión, hace varios años, le vienen negando, y en protesta por las torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes que sufre .

Es indignante lo que sucede con este penado de Puerto Carúpano, municipio Puerto Padre, confinado actualmente en una celda del pasillo F de esta prisión.

Por otro lado, el día 17de febrero, se auto agredió, encontrándose en celda de castigo, el recluso Hedí Acosta Vázquez. Se hizo varios cortes en sus piernas y en un brazo. Sobre las once de la mañana, del 24, se auto agredió también el reo con serios trastornos mentales Roberto Guerra Cruz. Le trajeron para celda de castigo, sabiendo que cuando se ve en dicho lugar se hace heridas aún más graves. Minutos después se cortó venas de sus brazos. Después de abundante pérdida de sangre, le llevaron al puesto médico. Cuando le trajeron nuevamente para la celda, se volvió a herir. Le sacaron muy débil ya. Le suturaron y le devolvieron a la celda; le encadenaron pies y manos. Las esposas de los pies se las dejaron tan apretadas que al poco tiempo gritaba de dolor. Durante más de una hora estuvo en esas condiciones, por lo que tuve que protagonizar una protesta con toques de puerta, a la que se unieron otros en el área de las celdas.

El 17 de febrero, el reo Francisco Vidal Velásquez, de 34 años de edad, discutió con un funcionario y terminó agrediéndole –algo poco usual en las prisiones cubanas- con una barra de metal que arrancó de la litera. Más tarde encontrándose esposado con las manos detrás, el carcelero agredido le cayó a patadas –cosa muy común en las cárceles del régimen. Hubo que remitirle al hospital.

En la noche del día 19, al recluso Francisco Peña Arias, alias Pochi, de 39 años de edad, le echaron gases lacrimógenos estando en una celda completamente tapiada. Luego le encadenaron y así estuvo dos días, en dicha celda duermen en el piso y sin agua para asearse.

Su vía crucis comenzó luego que protestara por problemas con su dieta y el horario de la misma; este recluso padece de trastornos gastrointestinales y presenta problemas con el tratamiento médico.
Francisco Peña ingresó a prisión con 17 años de edad por un delito menor. Debía cumplir un año de privación de libertad. Lleva ya 18 años tras las rejas.

En la mañana del domingo 22, varios carceleros golpearon brutalmente al reo con serios trastornos psíquicos, Eduardo Vejerano Arencibia. Le dieron con un objeto contundente conocido por tonfa. Le produjeron varios hematomas en su cuerpo y le hicieron sangrar el rostro. El principal agresor fue el sub-oficial Juan López, jefe de pelotón. Cuando llegué a esta prisión era un simple funcionario. Es uno de los más inclinados a golpear a los reclusos. ¡Ya es jefe de pelotón!

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