EEUU podría aprobar una ley de “trabajo voluntario” obligatorio
Noticias24.- Faltan pocas semanas para que se celebre (nada menos que el 11 de septiembre) en Nueva York la Cumbre del Servicio Nacional, una reunión de élites políticas e intelectuales que incluye a Caroline Kennedy, Alma Powell (esposa de Colin Powell) y Richard Stengel, uno de los editores de la revista TIME. Lo que esta Cumbre propone es ir creando los apoyos para que se apruebe, para finales de 2009, la “Ley Universal de Servicio Nacional”.
Esta propuesta de Ley, introducida por el congresista Charles Rangel, pretendería reinstaurar en los EEUU la “recluta”: servicio militar o civil obligatorio para todos los estadounidenses e inmigrantes entre 18 y 42 años. Este “servicio” podría cumplirse, por un período de dos años, bien en el ejército o en cualquier organismo de “voluntariado” del Estado.
El preámbulo de la Ley Universal de Servicio Nacional, que puede leerse completa aquí, dice:
“Para exigir a todas las personas en los EEUU entre las edades de 18 a 42 para desempeñar servicio nacional, bien sea como miembro de los servicios uniformados o en servicio civil para la profundización de la defensa nacional y la seguridad de la Patria, y para autorizar la inducción de personas en los servicios uniformados durante tiempos de guerra para alcanzar los requerimientos de los servicios uniformados, para enmendar el Código Tributario Interno de 1986 para hacer permanente el tratamiento favorable a la paga de combate como crédito al impuesto sobre la renta, y para otros propósitos”
Ninguna persona podría posponer o diferir su “servicio voluntario” una vez cumpliera la edad de 20 años, a menos de que sufra de una deficiencia física o mental. La propuesta indica que “toda persona sujeta a la inducción será examinada física y mentalmente, y será clasificada en su capacidad para desempeñar servicio nacional”. El Presidente de los EEUU será quien “aplicará” los diferentes “estándares de clasificación” de los ciudadanos, nacidos en EEUU o inmigrantes.
Sorpresivamente, esta propuesta de ley ha encontrado defensores tanto en el partido demócrata como en el republicano, y tanto Barack Obama como John McCain estarían de acuerdo con el espíritu de la legislación.
Aunque no se incluye en la Ley, algunos de los defensores del “Servicio Nacional” comienzan a plantear mecanismos de “incentivo” y “reprimenda”: inmigrantes que podrían obtener su ciudadanía “por un camino libre de obstáculos” si cumplen el servicio, un bono personal intransferible depositado a cada ciudadano al nacer pero que sólo podría cobrarse una vez cumplido el servicio, y hasta la inelegibilidad para cargos públicos o de elección popular a quienes no cumplan con el servicio. De aprobarse la legislación, aquellas personas que por motivos religiosos, éticos o morales sea imposible enlistarse en el servicio militar, se destinarían a servicio civil.
Muy poco ruido ha despertado esta ley que atenta contra esenciales libertades ciudadanas, como la de escoger libremente un oficio y recibir un salario por él, a pesar de la intensa campaña que están llevando a cabo sus defensores y de la caja de resonancia que han encontrado en medios influyentes y la Internet. Varios websites, aprovechando la naturaleza colaborativa y solidaria de los internautas, han tomado el liderato en la campaña por este concepto de “voluntariado”, como Service Nation, orientado a “mercadear” la idea de voluntariado obligatorio a la juventud, y Americanos por la Ley de Servicio Nacional, creada por un grupo de soldados y oficiales militares.
Estos últimos plantean, en su sección de Preguntas más Frecuentes, cosas como éstas: que los votos cuentan menos que el trabajo voluntario, que los ciudadanos deben proteger poblaciones (suponemos, extranjeras) y que pagando sueldos bajos - o ninguno - a los ciudadanos que cumplen “servicio”, pueden reducir el costo del gobierno.
“En el presente, nos cuesta mucho hacer que los americanos (especialmente los jóvenes) se mantengan interesados en los asuntos del gobierno local, estatal o federal. Esta falta de atención resultó en muchos abusos en los últimos años. Nuestra solución es involucrar a más estadounidenses a través del Servicio Nacional. Queremos decir que sólo con votar no se obtienen responsabilidades, respuestas y resultados. Después de todo, ir a emitir un voto no se compara con hacer cosas. (…)
Preveemos nada más que conflictos no convencionales de baja intensidad en el futuro. Eso implica menos sistemas de armamento costosos y grandes y más personas. Las armas grandes y costosas pueden herir a las personas y romper cosas, pero no protegen poblaciones. Soldados y marines protegen poblaciones. (…)
Considera el potencial de ahorro de integrar a ciudadanos-servidores en prácticamente todas las agencias federales, estatales y locales. Aunque nuestro gobierno se conforma por muchos profesionales, hay muchos roles que podrían ser desempeñados por ciudadanos-servidores trabajando en una escala de beneficios similar al personal raso de las Fuerzas Armadas. Meter a ciudadanos-servidores donde sea apropiado nos ofrece una manera de reducir enormemente el costo del gobierno.
En 2007, la revista TIME preparó una edición especial cuyo contenido, a excepción de un artículo, era una completa apología al “Servicio Nacional”. Spengler, editor de TIME, aseguró que cada vez más norteamericanos “se involucran voluntariamente” en actividades por sus comunidades, por lo cual “el próximo Presidente puede consolidar el espíritu del voluntariado que ya existe y hacerlo una parte permanente de la cultura americana”.
Para tales fines, se hace necesario un programa estatal para “organizar y maximizar” el trabajo voluntario. ¿Cómo? Haciéndolo obligatorio en su cumplimiento, pero “voluntario” en que el ciudadano pueda escoger en qué trabajo desempeñarse.
TIME llegó al extremo de ilustrar su edición especial con una versión moderna de Rosie the Riveter (Rosita la Remachadora, “personaje” que encarnaba en la propaganda gubernamental de la II Guerra a la mujer trabajadora): una chica con un pequeño tatuaje en el brazo y audífonos blancos de iPod. ¿Reaccionará a tiempo la ciudadanía?
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